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Castigo, inyección, sexo y más sexo
Fecha: 18/06/2026, Categorías: Fetichismo Autor: elzorro, Fuente: CuentoRelatos
Laura gritó y se incorporó llevándose las manos a sus desprotegidos glúteos. Su cara pintada de rojo por la humillación y el dolor, su mirada desafiante. -Inclínate y no te muevas. -susurró don Mariano. La mujer tardó solo unos segundos en obedecer. Necesitaba el maldito trabajo para pagar el alquiler. Su jefe era un salido, eso se veía a una legua. Además era de esos que disfrutan con el sufrimiento ajeno y la desnudez. Laura tenía un culete generoso, con una raja engulle bragas que no dejaba indiferente. El pene de don Mariano, crecido bajo los pantalones de vestir comenzó a palpitar. Tenía que controlarse o, de otro modo, no llegaría a marcar el trasero de su subordinada doce veces. Aquel culo merecía el castigo, aquella empleada necesitaba disciplina y él era el encargado de administrar justicia. Respiró hondo, midió la distancia y con habilidad descargó el octavo golpe sobre la piel desnuda. De nada sirvió el intento de Laura por escapar al dolor apretando las nalgas. -“Joder” -dijo gritando y resoplando a un tiempo. El jefe aguardó unos segundos mientras la fémina recuperaba la posición, arqueaba la espalda y presentaba la retaguardia con valentía para recibir un nuevo azote. El reloj analógico de la mesilla marcaba las diez de la noche. Laura, tumbada boca abajo en la cama, acababa de extender crema sobre su trasero. No usaba pijama para dormir y aquella noche, en lugar de braguitas, decidió ponerse un tanga color negro. Hacía calor y no era ...
... necesario cubrirse con la sábana, además, la brisa que se colaba por alguna rendija secreta, era bien recibida cuando acariciaba sus cachetes colorados. Sonó el timbre. -“mierda” -masculló Laura acordándose de la cita. Se levantó de la cama, se puso una bata ligera y fue a abrir. Lucía, su vecina, aguardaba con la medicación. -Perdona se me ha hecho un poco tarde, pero aquí traigo la medicina. -Ahora… y si lo dejamos para mañana. -respondió Laura con poca convicción. -No, tiene que ser hoy. Recuerda, una inyección los jueves durante tres semanas. -Pero es que duele… -protestó la anfitriona. -Lo sé, pero es lo que hay. Túmbate en la cama y prepara el culo. La paciente regresó a la habitación, se quitó la bata y la arrojó al suelo antes de dejarse caer sobre la cama. Luego, por instinto, aunque no era necesario, se bajó el tanga y aguardó nerviosa. -Pero como tienes el culo de rojo. -comentó su vecina. -Ya, mi jefe… era esto o el despido. -Ya veo… yo le habría propuesto sexo. -Ya, pero probablemente si le digo eso aparte de llamarme algo hubiera sido capaz de zurrarme más. Es un sádico de cuidado. -Ya veo. -comentó la vecina. Mientras se preparaba la inyección se hizo el silencio. Laura preferiría estar de chachara, pero no sabía que decir. Sus oídos, atentos, percibían los sonidos… y luego el olor a alcohol llegó como un ramalazo acompañado de más nervios que se acumulaban en su tripa. El frío algodón rozó su nalga derecha ...