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Castigo, inyección, sexo y más sexo
Fecha: 18/06/2026, Categorías: Fetichismo Autor: elzorro, Fuente: CuentoRelatos
... haciéndola temblar. Involuntariamente apretó el esfínter apretando el culo. -Relaja la nalga. -dijo la vecina dándole un azote suave. Laura se relajó demasiado pronto, la aguja perforó la cara exterior del glúteo y cuando el líquido comenzó a entrar, dudó entre apretar el culo de nuevo o relajarse del todo. Aquel día la suerte no estaba de su lado y antes de que pudiese evitarlo, el aire escapó de su ano como cuando se desinfla una rueda. Vamos, un pedo en toda regla. Por fortuna, su vecina se comportó como una profesional y con calma terminó de inyectar todo el líquido. Luego extrajo la aguja y frotó con algodón y alcohol la zona. -Yo, lo sien… -balbuceo Laura -Nada, no te preocupes… el olor del alcohol amortigua el otro aunque sabes una cosa… Laura no preguntó y se limitó a que la vecina dijese algo. -Sabes una cosa… los pedos son algo muy sexy. -¿Sí? -Si me ponen mucho… -Oye, ¿por qué… por qué no te tumbas a mi lado un rato? -dijo Laura La vecina no se hizo de rogar, se quitó la ropa hasta quedar en ropa interior y se acostó al lado de Laura. Luego acarició el trasero de la mujer a la que acababa de pinchar. La besó en la boca y luego le susurró al oído. -Cómeme el culo. Laura se incorporó de rodillas, bajó las bragas de la invitada y se encaramó sobre ella moviendo la pelvis de arriba a abajo, simulando el acto sexual por detrás. Luego, enterró la nariz en la raja de su compañera y aspiró. La vecina ventoseó y se llevó un ...
... azote ante tal desfachatez. Luego se comieron la boca a besos. La semana siguiente Laura llegó tarde a la oficina, con tan mala fortuna de que su jefe estaba de mal humor. Entró en el despacho y cerró la puerta. La amenaza de despido, la amenaza de un nuevo castigo para evitarlo cruzó la mente de la mujer. Esta vez no bastaría con inclinarse sobre la mesa, en esta ocasión sería atada al banco y la vara, el cinturón y quien sabe que más, pondrían su trasero al rojo vivo. Esta vez no podría aguantar las lágrimas. Aguardó de pie, esperando gruesas palabras. Quizás una bofetada, tal vez, tal vez incluso un escarmiento en público. Las palabras de aquel caballero no invitaron a la esperanza. -Tendría que pelarte el culo con un látigo. Laura agradeció haber orinado minutos antes, de otro modo, habría vaciado la vejiga allí mismo. Sus piernas le fallaron durante un segundo y tuvo que apoyarse en la mesa para no caer. Don Mariano se levantó y caminó tras ella. -Eres atractiva… quizás en lugar de pegarte podríamos tener sexo -dijo de manera inesperada. Laura enrojeció violentamente… aquel tipo estaba proponiéndole algo que… bueno, por muy rudo que fuese eso no dolería como la vara mordiéndole las nalgas. -Necesito relajarme… tu podrías encargarte de está. -añadió tocándose las partes. La mujer miró el bulto. Tragó saliva y, viendo una alternativa al dolor, asintió. Don Mariano se bajó los pantalones y los calzoncillos y se sentó en el sillón de cuero, ...