1. Mariana Abierta


    Fecha: 19/06/2026, Categorías: Transexuales Autor: ebohem88, Fuente: TodoRelatos

    ... cámara frontal. Subió una pierna sobre la cama, dejando ver el encaje negro, una marca brillando sobre su muslo. Capturó la imagen y la envió.
    
    > 📷 Foto enviada a las 00:06
    
    Segundos después:
    
    [Desconocido]
    
    Me acabo de correr en seco.
    
    Estás… jodidamente hermosa.
    
    ¿Puedo oírte?
    
    Ella tragó saliva. Respiró hondo. Grabó.
    
    > 🎤 Nota de voz enviada (00:08):
    
    (voz ronca, suave)
    
    “Estoy empapada, amor. Me estoy tocando mientras veo tu nombre en la pantalla. Imagino tu lengua... y no sé si me va a dar tiempo a llegar antes de correrme otra vez.”
    
    Los tres puntos escribiendo no paraban.
    
    > [Desconocido]
    
    Mándame tu dirección.
    
    Estoy en el coche.
    
    Quiero saborearte esta noche.
    
    Mariana dudó una fracción de segundo. Luego escribió. Con el pulso firme.
    
    > [Mariana]:
    
    Calle Mallorca, 238. 4º 2ª. Háblame cuando estés en la puerta.
    
    Después se quedó en silencio. El corazón le reventaba en las costillas.
    
    Se levantó. Se lavó entre las piernas, no para esconder el deseo, sino para estar lista. Quería que cada parte de ella fuera un altar caliente.
    
    Se puso una bata corta. Nada debajo. Solo perfume.
    
    Se sentó en el borde de la cama. Móvil en la mano. Mente a mil.
    
    ¿Y si no le gusta? ¿Y si duda? ¿Y si me mira raro?
    
    Pero entonces sintió otra cosa:
    
    Ya no quería esconderse.
    
    Ya no iba a pedir permiso.
    
    El móvil vibró.
    
    Una sola vez.
    
    > 💬 [00:21] Desconocido:
    
    “Estoy aquí. Ábreme.”
    
    Me puse en pie como si me sacudiera una ...
    ... descarga.
    
    La bata aún me rozaba el trasero, y debajo... nada.
    
    Me detuve un segundo frente al espejo del pasillo. Ojos abiertos, pelo suelto, boca entreabierta.
    
    Era yo. Por fin yo. Sonreí…
    
    Abrí la puerta de mi cuarto con cuidado. Mis padres dormían. Lo supe por la respiración pesada al fondo del pasillo. Crucé descalza, el frío del suelo en las plantas me hizo estremecer. El ascensor chirriaba, así que bajé por las escaleras, con la bata volando detrás. Me sentía una adolescente en fuga… pero con el culo ardiendo.
    
    Llegué abajo. El portal viejo tenía la cerradura rota, así que lo empujé apenas. El silencio de la calle me golpeó. No había nadie, solo él. Apoyado en el marco de obra, que separa la calle del rellano.
    
    Un hombre real. Mayor. Con barba de dos días, ojos clavados en mí.
    
    Fumaba. El humo se le escapaba lento de la boca como si no tuviera prisa.
    
    Pero sus ojos... sus ojos sí la tenían.
    
    —Estás preciosa —dijo. Sin moverse.
    
    Yo no dije nada. Le abrí la puerta, cediéndole el paso, sin dejar de mirarlo.
    
    Me agarró de la cintura como si ya supiera cómo me gustaba. Me pegó contra la pared de los buzones. Ahí, medio dentro, medio fuera, como si no hubiera terminado de cruzar al otro lado.
    
    Su boca cayó sobre la mía sin permiso ni anuncio. Me abrió los labios, me bebió la respiración. Su mano subió por mi muslo, empapado, y encontró mi polla dura entre los pliegues de la bata.
    
    —Estás que ardes —gruñó.
    
    —Hace rato que me estoy tocando para ti ...