-
Compañeros - Capítulo 6: Copas y calentones
Fecha: 20/06/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
Capítulo 6: Copas y calentones Las semanas empezaron a volar sin avisar. Las clases se hacían rutina, los pasillos del colegio mayor se llenaban de caras ya conocidas, y Luis y Miguel se adaptaron a su nueva vida con esa mezcla entre caos universitario y microhábitos compartidos que se forjan casi sin hablar. Se levantaban con sueño, bajaban juntos al desayuno si cuadraba, o se cruzaban por los pasillos medio dormidos. A veces comían con Arnau y Jordi, otras con gente nueva. Había tardes de estudio, partidos de fútbol improvisados, siestas compartidas sin camiseta y con cascos puestos. Y, de vez en cuando, alguna noche de copas que acababa en cualquier parte. Pero siempre, de algún modo, juntos. La convivencia entre ellos dos se había vuelto tan natural que ya no hacía falta disimular nada. Luis pasaba en calzoncillos la mitad del tiempo. Miguel había perdido toda vergüenza. Se cambiaban delante del otro, se duchaban sin preocuparse, incluso se tiraban en la misma cama a ver vídeos de TikTok o alguna serie mala que nunca terminaban. Pero el deseo… eso seguía ahí. Callado. Físico. Latente. ⸻ El 31 de octubre llegó con cartel en el grupo del colegio mayor: Fiesta de Halloween — Discoteca Galaxia — Entrada con disfraz obligatorio. Esa tarde, Luis entró en la habitación con una bolsa de plástico y una sonrisa idiota. —Ya tengo disfraz, bro. Lo vas a flipar. —Dime que no es de preso o de vampiro, por favor. —Mejor. Mario y Luigi. Jordi y Arnau ...
... también. Vamos de pack. —¿Y qué soy yo? —Tú eres Luigi, por supuesto. Alto, flaco, cara de buena persona. Miguel se rió mientras se probaba la gorra verde. Acabó aceptando. Total, la idea tenía su gracia. Y con un par de cervezas encima, seguro que les quedaba hasta bien. A las once y media salieron del colegio. Arnau iba de Mario con un mono demasiado apretado y Jordi de Wario, con barriga postiza y todo. Los cuatro caminaban por las calles de Chamberí como si fueran un grupo de idiotas felices, riéndose a carcajadas, cruzando miradas con otros grupos disfrazados que iban a lo mismo. La discoteca estaba hasta arriba. Luces rojas, humo, música electrónica mezclada con reguetón. Gente de todas las residencias, universitarios borrachos, chicas disfrazadas de demonios, ángeles, policías, y todo lo demás. Luis fue el primero en lanzarse. Hablaba con todo el mundo, bebía como si no hubiera mañana. Se acercaba a chicas sin miedo, se reía, tocaba con confianza, las hacía reír. A una la agarró de la cintura mientras bailaban pegados. A otra le preguntó si podía esposarla. No pilló nada, pero estuvo cerca. Muy cerca. Miguel fue más comedido, como siempre. Pero también estaba suelto. Habló con una chica disfrazada de Harley Quinn que no paraba de morderse el labio. Le ofreció una copa, le dijo que estudiaba arquitectura, que era de Asturias, que había llegado con muchas ganas de empezar de cero. —¿Y tú qué buscas en Madrid? —le preguntó ella, mirándole los ...