1. Los Placeres de Carl@, El Fuego de Carla


    Fecha: 21/06/2026, Categorías: Transexuales Autor: GTor0, Fuente: TodoRelatos

    ... suyos, ásperos y exigentes, y el beso fue un choque de lenguas y dientes que despertó algo salvaje en mí.
    
    Rocío, siempre provocadora, me guió hacia abajo. “Chúpale la polla, Carla”, dijo, su voz un mandato que resonó en mi cuerpo. Me arrodillé, el vestido arrugado alrededor de mis caderas, y tomé el miembro erecto de Alex en mi boca. Era grueso, palpitante, y el sabor salado me golpeó como una ola. Rocío me observaba, tocándose mientras yo trabajaba con una mezcla de torpeza y fervor, mis labios deslizándose por su longitud, mis manos apretando sus muslos. Alex gruñó, sus manos enredadas en mi peluca, guiándome con una urgencia que me hacía sentir poderosa, deseada, completamente Carla.
    
    El trío fue una maratón de deseo desenfrenado. Nos follamos cinco veces esa noche, cada encuentro más intenso que el anterior. En el primero, Rocío me cabalgó mientras Alex me penetraba por detrás, mi pene turgido enterrado en la vagina rosada y apretada de Rocío, que se contraía con cada embestida. Su orgasmo llegó como una tormenta, su cuerpo temblando incontrolablemente mientras gritaba mi nombre, pero no se detuvo, sus caderas moviéndose con una furia que me llevaba al límite. Cuando exploté dentro de ella, los corretones de semen se derramaron, goteando por sus muslos mientras ella seguía moviéndose, exprimiendo cada gota. Alex, insaciable, nos guió a nuevas posiciones, su polla llenándome mientras Rocío me besaba, sus uñas marcando mi piel.
    
    En el último encuentro, Rocío y Alex ...
    ... se turnaron para follarme como bestias. Alex me tomó desde atrás, sus embestidas profundas y brutales, mientras Rocío se sentaba frente a mí, su vagina abierta y húmeda, exigiendo mi lengua. Lamí con desesperación, saboreando su dulzura mientras Alex me embestía, cada golpe sacudiendo mi cuerpo vestido de Carla. Rocío llegó al clímax una y otra vez, sus gritos llenando la habitación, y cuando Alex y yo terminamos, el suelo estaba cubierto de sudor, semen y encaje rasgado. Nos derrumbamos, exhaustos, un nudo de cuerpos temblorosos y risas entrecortadas.
    
    Pero cuando volví a mi apartamento, aún vestido como Carla, el peso de lo que había pasado me golpeó. Me senté en el sofá, el vestido negro arrugado, la peluca ladeada, y mi mente era un torbellino. Me quité los tacones, pero no pude desprenderme de Carla. Mi mano encontró mi pene, aún duro bajo el encaje, y me masturbé con una furia desesperada, las imágenes de Rocío y Alex quemándose en mi mente. Cuando llegué al clímax, el semen caliente salpicó mi mano, y sin pensarlo, lo llevé a mis labios. El sabor salado, crudo, era un recordatorio de la noche, de Carla, de todo lo que estaba descubriendo. Pero también de la confusión que crecía en mí.
    
    En el cuartel, sigo siendo Carlos, el Guardia Civil serio, el padre que habla con Sofía cada noche. Pero Carla es más que una fantasía ahora; es una fuerza que me arrastra, que me hace cuestionar quién soy. Rocío y yo seguimos alimentando este fuego, y la noche con Alex abrió puertas ...