1. Fantasía incestuosa: Mamá me ayuda con papá


    Fecha: 21/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Lena Hache, Fuente: TodoRelatos

    ... vendas los ojos y aparezco yo. Él me folla a mí creyendo que soy tú y cuando esté tan excitado como para reaccionar le quitamos la venda.
    
    Mamá asintió y siguió mi plan. Cuando yo entré a su dormitorio, papá estaba sentado en la cama. Yo me senté encima de él. Mi culo estaba encima de su polla aún flácida. Yo noté su pene poniéndose erecto. Me metí la polla de papá en la vagina y luego guié su cabeza hasta mis tetas. Yo le daba de mamar a la vez que saltaba sobre su regazo.
    
    - ¡Qué ágil estás! Te sienta bien el gimnasio. Y las tetas. ¿Qué me dices de las tetas? Te han crecido estos días. No las recordaba tan grandes ni tan duritas. Sin duda un acierto lo del gimnasio. - Decía papá.
    
    Mamá, en una posición adecuada para que papá no notara un segundo cuerpo, me besaba en la boca con una mezcla de asco y excitación. Alguna vez ella soltaba algún gemido para reforzar el engaño a papá. Yo debía mantenerme en silencio, pero me daba mucho morbo soltar algún ruidito de vez en cuando.
    
    La polla de papá encajaba perfectamente en mi coño. Tanto que tuve el orgasmo más largo de mi vida a causa de que su polla llenaba todos mis huecos con la presión precisa. En pleno orgasmo le arranqué la cinta de los ...
    ... ojos, en el momento exacto para que él se corriera mirándome a los ojos. Lo dejé traumatizado sobre la cama. Me quedé un poco preocupada, pero tenía algo más importante, que era dar placer a mamá.
    
    Me hubiera gustado enseñarle a comer un coño, pero me dio mucho morbo que me o comiera siguiendo su intuición femenina. No estuvo mal para ser una hippie reprimida que se había acomodado en una vida de maruja. ¡Qué boca! ¡Qué lengua! Los mordisquitos en el clítoris con esos colmillito afilados, ¡Mmm! Me correría en un par de minutos sólo con recordarlo.
    
    Yo tenía que devolver aquello, o por lo menos intentarlo. No fue igual, pero porque mamá no puso de su parte. No quería correrse. Ella sólo estaba follando conmigo para no ser una cornuda, sino una moderna que se monta tríos. Pasé a los pesos pesados y entrelacé mis piernas con las suyas. Ella estaba tumbadita en su cama, al lado de papá aún traumatizado. Yo estaba sentada en su coño. Los frotamos y frotamos. Nuestros clítoris se hicieron íntimos y no paré, aunque ella me lo pidió un par de veces, hasta que las dos, con varios orgasmos a las espaldas, caímos rendidas, sudadas y desnudas sobre el cuerpo de papá, que, traumatizado o no, se había quedado sopa. 
«123»