1. Fantasía


    Fecha: 23/06/2026, Categorías: Incesto Autor: pgds, Fuente: TodoRelatos

    Cerré la puerta de mi dormitorio y me apoyé contra esta. Es irónico que haya cerrado la puerta porque de cierta forma esa acción fue abrir una puerta. Una puerta que me atreví a cruzar sin miedo a las consecuencias. Y aseguré la puerta para que nadie la abriera y me sorprendiera en mi momento más íntimo.
    
    A continuación me desnudé. Fue poco a poco porque quise disfrutar cada segundo. Desabotoné mi blusa al mismo tiempo que sentí mi corazón acelerarse. Mis manos casi temblaban pero pude controlarlas lo suficiente para que hicieran su tarea. Al fin me la quité y la tiré al suelo. Bajé la cremallera de mi falda y está cayó al suelo también, dejándome en bragas y sujetador. Mi respiración se aceleró levemente y casi podía oír mi corazón haciendo pum pum.
    
    No, yo no crucé la puerta, me empujaron. Alguien me empujó y ese alguien ni siquiera lo sabía. Cuando encontré esa página de literatura erótica, fue inevitable encontrarme con ella. Leerla era un placer. Todas sus historias, todas su aventuras, eran para mí una maravilla. Era una mujer viviendo su sexualidad sin miedo y en total control. La mayoría de nosotras no hace eso, siempre estamos reprimidas.
    
    Me acerqué al espejo más grande que estaba en una esquina de mi dormitorio. Me solté el cabello y mi melena castaña y ondulada cayó libre. Y mi mirada bajó hacia mis senos. Mi sujetador hacía su trabajo y los mantenía en alto. Pero al quitármelo, vi mis senos caer. Es natural que eso pasé y me rehusé a sentirme avergonzada. ...
    ... Es mi cuerpo y no hay nada malo con él. Soy una mujer cerca de los cincuenta y aunque el mundo me diga que estoy acabada, no le voy a creer. Mis pezones están erectos y listos para lo que voy a hacer.
    
    Pero lo que más me sorprendió de esa mujer fue su pareja sexual predilecta. Ella no tenía tapujos, escribía su verdad. Me contaba, porque yo creía que me lo contaba a mí, sobre su relación incestuosa con su hijo. Y cuando la sorpresa inicial pasó, no me horroricé. Me pareció la suya una relación hermosa. Ella transmitía su felicidad en todo lo que escribía. Y me hizo querer probarlo yo también.
    
    Terminé por quitarme las bragas y arrojarlas por ahí. Vi en el espejo mi coño peludo y húmedo. Por supuesto que estaba húmedo pues yo estaba ansiosa por tener intimidad conmigo. Luego me admiré por completo en el espejo. Una mujer madura, hermosa y decidida. Sólo esperaba que él pensara lo mismo de mí. Que él no se horrorizara por lo que le pediría.
    
    No podía leer una historia suya sin empezar a tocarme. Con una mano sostenía el móvil para leer y con la otra me estimulaba el clítoris y metía los dedos en mi coño. Siempre terminaba con un orgasmo que me hacía retorcerme sobre mis sábanas y mojarlas con mis meados sexuales. Y le agradecía donde quiera que ella estuviera por compartir esa experiencia conmigo.
    
    Entonces, la puerta se abrió. Dejé de verme al espejo y me giré para verlo entrar. Era mi hijo, un hombre joven, fuerte y atractivo. Y él me miró y pude notar en su mirada que ...
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