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Fantasía
Fecha: 23/06/2026, Categorías: Incesto Autor: pgds, Fuente: TodoRelatos
... le gustó lo que vio. ―Eres la mujer más hermosa del mundo, mamá ―me dijo al acercarse. ―Gracias, mi amor. Él estaba ya desnudo y pude ver lo que una madre no debería ver, o eso dicen. Vi su pene ya erecto, apuntando hacia mí. Mi corazón se aceleró aún más al ver su herramienta lista para tomarme y entrar en mí. Y entonces me abrazó y yo me acuné en sus brazos. Sentí el vello de su pecho contra mi piel y eso me excitó mucho, me sentí chorrear de emoción. También sentí su pene duro contra mí, no muy lejos del lugar en el que debía entrar. ―¿Estás segura de que quieres hacer esto, mamá? ―Sí, hijo, quiero esto. Quiero ser tu mujer. Me puse a besarlo, metiéndole mi lengua en la boca y bebiéndome su saliva mientras él me apretó las nalgas para acercarme a él lo más posible. Luego paré y le dije: ―No, quiero ser tu puta. Y me estremecí al oírme decir eso y ver cómo brillaron sus ojos. No pasó mucho tiempo para que yo estuviera tumbada en la cama, con el coño chorreando, y abriendo las piernas para mi hijo. Él se puso sobre mí y me penetró. Fue rápido y hasta el fondo. Gemí de placer al recibirlo y sentir cómo separaba mis paredes vaginales. ―¡Dame duro, mi amor! ¡Fóllate a la guarra de tu madre! Y entonces volví a la realidad. Nadie había entrado, yo había asegurado la puerta y no esperaba a nadie. Y sólo estaba yo tumbada sobre la cama con los dedos medio y anular metidos en el coño. Continué masturbándome con fuerza, atacando mi clítoris y mis ...
... pezones también, soñando que era él el que me mordía mis pezones y me llenaba el coño con su polla dándome muy duro. Cuando llegué al orgasmo, se me escapó un grito que no pude ni quise ahogar, simplemente me entregué al momento y vi miles de colores hermosos. Acabé jadeando y sudorosa sobre la cama. Y fue ahí cuando me puse a llorar. Me hice un ovillo y dejé salir las lágrimas para desahogar mi interior. Me sentí culpable porque el hombre que más me hacía fantasear era mi hijo. Quería vivir todo lo que ella había vivido y me presumía en sus escritos en esa página pero sabía que no podría. Y lloré más porque sabía que sin importar cuánta culpa sintiera, lo volvería a hacer a la siguiente oportunidad. Volvería a fantasear con que él llegaba a mi dormitorio y me follaba como la puta que quiero ser para él. Pero tuve que embotellar mis sentimientos y en ese momento me levanté y corrí a arreglarme. Mi hijo iba a presentarme a su novia ese día y ya estaban a punto de llegar. Un llamado a mi puerta me hizo saber que era hora. ―¡Mamá, ya llegaron Roberto y Lorena! ―gritó mi hija del otro lado. ―¡Voy en un momento, amor! Me arreglé lo más rápido que pude y tuve que bajar a conocer a esa mujer. Una tipa que mi hijo conoció en el trabajo. Una puta que recién llega y toma lo que yo más deseo. Una maldita malnacida que sí puede follar con mi hijo mientras que yo tengo que conformarme con mis fantasías. Y me mataba la idea de que ella sí podría recibir su semen. Ese semen ...