1. Desvirgando a mi hija


    Fecha: 23/06/2026, Categorías: Incesto Autor: crusnik2, Fuente: CuentoRelatos

    Soy padre soltero, siempre he sido la confidente de mi hija, pero al crecer se le hizo más difícil contarme sus cosas.
    
    Mi hija Camila tiene 19 años, es una chica de 1.62 m, delgada, con cabello largo y ondulado de color negro azabache, piel trigueña y con lentes ovalados. Con un carácter muy alegre y jovial. Usando mucho el sarcasmo, con una voz muy tierna. Su hobbie favorito es patinar, por lo que tiene movimientos gráciles, con piernas torneadas y firmes.
    
    No me había en ella como mujer hasta hace poco cuando la vi en una falda, en un trabajo como animadora infantil. Pude ver sus curvas perfectas y sus piernas fuertes.
    
    Un día llegué a casa y la encontré llorando. Me dio mucha pena y fui a hablar con ella.
    
    – Papá, no pasa nada.
    
    – ¿Cómo que nada? Si estás hecha un mar de lágrimas.
    
    – Es algo muy personal. Es sobre mi novio.
    
    Me sorprendí porque no sabía que mi pequeña tuviera un novio, ni menos que le había hecho daño.
    
    Le traje helado como cuando era muy pequeña y se puso a llorar en mi hombro a moco tendido sin decir palabra hasta quedarse dormida. La cargué y la llevé a su cama. Como cuando era pequeña. Me dio pena, pero ya me contaría cuando pueda.
    
    Más tarde, por la noche, bajó al comedor.
    
    – Hola papá, ¿Cómo llegué a mi cuarto?
    
    – Yo te cargué.
    
    Se sonrojó y me sonrió tímidamente.
    
    – Ahora siéntate y come algo que te has deshidratado llorando. —le dije.
    
    – Gracias, papi.
    
    – Cuando estés de humor me cuentas. No hay nada que ...
    ... ocultar.
    
    Comimos y vimos algo de televisión. Luego cada uno se fue a su cuarto.
    
    A la hora Camila tocó la puerta.
    
    – Papi, ¿puedo pasar?
    
    – Sí, Cami. —Yo me encontraba leyendo unas noticias en mi Tablet.
    
    Ya más tranquila, se sentó a los pies de la cama y comenzó a contarme:
    
    – Papi, no te vayas a molestar. —dijo ella totalmente sonrojada.
    
    – Cuéntame con confianza, hijita. —suspiré mentalmente sin tratar de darle importancia.
    
    – Lo que pasa es que mi novio me pidió la prueba del amor. Pero yo nunca lo he hecho y sé que duele. Por eso me da miedo.
    
    – Tu novio no debe forzarte, Cami. Hacer el amor debes hacerlo cuando estés en confianza contigo misma.
    
    – Creí que estaba lista. Pero cuando él quiso penetrarme me dolió y lo aparté. Me vestí rápidamente y me fui. Ahora no quiero que me toque.
    
    – Mira Cami, tu novio tiene que entender que tiene que ser tierno y estimularte de diversas maneras para queee… este… la penetración sea lo más fácil posible.
    
    – ¿Cómo así, papi? —dijo mi Cami con los ojos totalmente abiertos y el rostro enrojecido.
    
    – Él debe estimularte, besándote y acariándote. Tienes que estar lubricada para la penetración. —dije con algo de fastidio y vergüenza. Es un tema difícil de tocar con tu hija.
    
    – ¿Podrías enseñarme, papi?
    
    – ¡Ehhh! (tomando saliva)… Debes buscar tus lugares donde te dan mayor placer. ¿Alguna vez te has masturbado?
    
    – ¡Nooo! -dijo Camila
    
    – ¡Bueno! A tu madre le gustaba que le besara el cuello y bajara a su pecho.
    
    – ...
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