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Desvirgando a mi hija
Fecha: 23/06/2026, Categorías: Incesto Autor: crusnik2, Fuente: CuentoRelatos
... Papito, ¿podrías mostrarme? Por favor —dijo con voz melosa y suplicante. Empecé besando tímidamente sus orejas bajando por sus mejillas hacia su cuello. Su respiración se hizo más intensa. Por lo que me animé a seguir, con una erección que se hacía cada más evidente. Mi mano se deslizó por su pecho, se metió a su brasier y empezó a masajear sus tetas. Sus pezones se pusieron erectos y su respiración se hizo más intensa. – ¡Ahhh! Papito. ¡Para ya, por fa’! Ella cayó rendida boca abajo en la cama. Yo también me puse caliente. Vi su culazo. Bajé su pantalón de pijama, la cogí de las nalgas abriéndolas ligeramente y empecé a lamerle la concha. Mi hija bufaba y gemía, mordiendo la almohada, con los ojos en blanco. – ¡Ohhh! ¡Papi! Para, por favor, siento que algo me sale. Continué chupando, salían más de sus jugos y el olor de su sexo se hizo más embriagante. Su sabor una mezcla de salado-amargo me hizo continuar. Sus gemidos se hicieron más fuertes y rápidos. – ¡Papito, lindo! ¡Sigue! ¡Sigue! ¡Dame más! Hasta que se corrió en un abundante charco. – ¡Lo siento! Creo que me oriné del gusto. – ¡No, mi princesa! Te corriste. Las mujeres también se corren como los hombres. Ella mirando mi pene y mi erección. Con una mirada amorosa me bajó el pantalón y se puso a acariciarme el bulto. Luego se agachó y empezó a hacerme una paja lenta mirando mi pene como hipnotizada. – ¡Qué rico huele, papito! Dándole un besito se lo metió a la boca besando la ...
... punta de mi pene. – ¡Me corro, princesa! ¡Detente! Se detuvo de besar, pero no de pajearme con su mano. Mi semen cayó en su mano y ella lo olió para luego probarlo. Luego se echó en la cama boca arriba abriendo las piernas. Yo puse mi cabeza entre sus piernas viendo su coño cerrado con pelos abundantes. Me lo empecé a comer nuevamente. Luego, cambiando de posición. Puse mi pene a la altura de su cara sobándolo mientras continuaba con la comida de coño. Ella sacó mi verga y empezó a lamerla tiernamente. Luego de 20 minutos de placer nos corrimos en la cara de cada uno. – ¿Papi, me puedo a quedar a dormir contigo? – Sí, mi amor. – Gracias, papito. Ella primero se acomodó en mi pecho, pero luego fue bajando más hasta apoyar su cabeza en mi pelvis. Al despertar vio mi verga con curiosidad. La sobó hasta que se fue parando. Luego la guie hasta la cabecera de la cama. Con mi cabeza apoyada en la almohada hice bajar su pelvis lentamente para saborear con mi lengua todas las partes de su vagina mientras con mi dedo recorría su clítoris. Ella gemía fuerte y se retorcía. – ¡Ya, papito! Toma mi virginidad. Se soltó de mí y empezó a empalarse lentamente en mi verga. Unas gotitas de sangre se deslizaron hacia las sábanas. Su cuerpo subía y bajaba al compás de sus gemidos. Yo intentaba de mover mi pelvis haciendo círculos para que sienta mi pene de lleno, mientras con mi mano le sobaba alternadamente las tetas y sus nalgas. Luego cambiando en la posición ...