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Una herencia inesperada V
Fecha: 24/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos
... te preste unas bragas limpias? -Si por favor, uf – dijo Carlota sin hacer nada por apartar la mano de Esther, al contrario, se agacho un poquito para facilitar sus caricias – Uf, me he imaginado la escena y no he podido evitar esto. Me he calentado viendo la foto, también al oíros contar lo que hacéis y solo me faltaba que me acaricies el conejito. Al agacharse Carlota acerco sus pechos a Ana, que ante el cariz que estaba tomando la situación, sin pensárselo dos veces se los cogió con ambas manos y con sus dedos pulgares empezó a acariciarle los pezones que se le habían puesto durísimos y sobresalían por encima de la ropa. La más joven empezó a jadear y resoplar con una calentura cada vez mayor, y tras un par de minutos, y alegando que le iban a prestar unas limpias, se quitó las bragas y así facilitar a Esther que sus caricias fueran directamente a su raja y clítoris, y a continuación se levantó la camiseta dejando a la vista sus preciosos melones. Viendo su actitud receptiva, Esther que se puso en cuclillas tras ella y Ana por delante, se lanzaron con sus bocas a terminar lo empezado con sus manos y mientras la primera le hacia una comida de coño salvaje la segunda le estaba lamiendo de forma aleatoria ambos pezones. Carlota totalmente descontrolada se sacó por la cabeza tanto la camiseta como la falda, evitando así que Esther dejase de comerle el chumino y Ana alternase sus pezones sin pausa. Presa de una locura desconocida para ella, una lujuria desatada que las ...
... lenguas de sus dos nuevas compañeras le estaban produciendo, empezó a desnudar a Ana a la vez que le comía la boca con desesperación. Viendo cómo se estaba poniendo la cosa, Esther se desnudó rápidamente y tirando de la cintura de Carlota se tumbó sobre la cama y coloco a esta sentada sobre su cara para seguir comiéndoselo. Ana a su vez termino de quitarse toda su ropa y se colocó a horcajadas sobre Esther haciendo que sus sexos se rozasen a la vez que besaba de nuevo a Carlota, que estaba encarada a ella y ambas encima de Esther, y volvía a coger y acariciar las tetas de la más joven que seguía desbocada sexualmente emitiendo suaves gemidos apagados por la boca de Ana. De pronto Carlota sufrió una convulsión enorme producto de un potente orgasmo acompañado de un murmullo de placer, lo que animo a sus dos amantes a seguir lamiendo todo su cuerpo a la vez que entre ellas restregaban sus coños en una monumental y trepidante tijera. Minutos después las tres tenían un orgasmo simultaneo, Carlota con un nuevo susurro de placer, Ana con unos gemidos brutales y Esther rugiendo y resoplando mientras farfullaba lo bien que lo estaba pasando. Se quedaron las tres exhaustas sobre la cama de Mary y Julia, sin tener noción alguna de donde se encontraban, y cuando quisieron darse cuenta ya era tarde porque Julia acababa de entrar en el dormitorio y las miraba con los ojos desmesuradamente abiertos y sin pestañear, como una lechuza a la que en plena noche la deslumbran con una linterna. ...