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Una herencia inesperada V
Fecha: 24/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos
... Tras unos segundos que se hicieron eternos les dijo: -¿Pero que carajo estasis haciendo en mi cama? -No es para que nos mires como si fuéramos alienígenas. – dijo su hija – Nos hemos pegado un revolcón, y no es para tanto. -¡Joder!, no es para tanto si lo hicieseis en vuestras habitaciones, pero es que estáis en mi cama. - exclamo cabreada Julia – Además esto ha sido bastante más que un simple revolcón, habéis dejado las sábanas y la colcha para cambiarlas. Vestiros y arregláis la habitación ahora mismo. La quiero en cinco minutos como si no hubieseis estado aquí, no quiero que Mary se entere, ni tampoco Elena. Salió de la habitación sin decir nada más, y Carlota muy asustada y mirando alternativamente a Esther y Ana, las dijo: -¿Y ahora que va a pasar? -Nada tonta, no va a pasar nada. – dijo Ana – Si yo creo que al vernos a las tres en pelotas se ha puesto hasta cachonda. Sobre todo, al verte a ti que eres una diosa capaz de calentar hasta un tempano. -Vamos a obedecer a mi madre. – dijo Esther vistiéndose – Tiene razón al enfadarse pues hemos profanado su cámara sagrada y su tálamo nupcial. -¿Te preocupa que tu madre pueda enterarse? – le pregunto Ana a Carlota mientras se vestían - ¿Qué te diría? -Supongo que me diría, en caso de enterarse, que podría haber esperado por lo menos unos días antes de liarme con vosotras, ya que hacerlo el primer día puede que le parezca mal. – contesto tranquilamente Carlota – Pero no creo que le dé más ...
... importancia. ¿Y tu madre a ti, te reprenderá si se entera? -Coño, enterarse seguro que se entera. Entre Julia y ella no creo que haya ningún secreto. - respondió Ana mientras cambiaban el cubrecama que estaba pringado de flujos – Supongo que no le hará ninguna gracia que hayamos retozado sobre su gran cama, pero si me dice algo le diré que estábamos más calientes que el pico de una plancha y justificando esa calentura por culpa de su foto sobre el cabecero, cosa que hasta cierto punto es verdad. Salieron de la habitación de las más mayores y antes de llevar la colcha a la lavadora se pasaron por la habitación de Ana, y allí le dio a elegir a Carlota ropa menos escandalosa que la faldita corta y la camiseta ajustada de Esther. Eligio unosleggins negros y una camiseta también ajustada pero más amplia que la que le había prestado Esther por lo que se le seguían notando sus perfectos pechos, pero no de forma tan descarada los pezones. Se miro al gran espejo del armario comprobando que los leggins le quedaban ajustadísimos, tanto que se le notaban perfectamente los cachetes del culo e incluso, según que pose, los labios vaginales, pero dio la impresión de que se sentía a gusto de esa guisa y dándose una vuelta sobre si misma pregunto a las otras dos que tal estaba. -De puta madre, estas de puta madre. – le contesto Ana – Sigo diciendo que eres una diosa capaz de volver locos a los hombres, a las lesbianas, a bisexuales, a las mujeres hetero e incluso a los gais. -¿De verdad que ...