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Cumpliendo mis fantasías FemDom con una Dómina pro
Fecha: 26/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Mariodulce, Fuente: TodoRelatos
Tumbado completamente desnudo en el suelo de la habitación de una bella desconocida una calurosa noche de julio (12 de julio de 2021, para ser exactos), sintiendo la suave y excitante presión de su pie en mi barriga, en mi pecho… Durante muchos años había tenido fantasías en las que era dominado y usado a su placer por una bella y poderosa mujer, sin atreverme a dar el paso y hacerlas realidad. Hasta ese momento. Tampoco sabía prácticamente nada de las dinámicas, prácticas y juegos que forman parte de ese acto de Dominación y sumisión. Cuando llamé por teléfono a Ama Andrea (así se anunciaba) unas horas antes y ella me preguntó qué deseaba hacer, sólo le pude contestar dos cosas: que me follara y me poseyera (mi gran fantasía) y que me regara todo el cuerpo con su lluvia dorada); para el resto de la sesión me ponía en sus manos, temeroso y decidido. Ama Andrea se incorporó del borde de la cama y se puso en pie. Era menuda y delgada, una dulce belleza latina, llevaba un juego de lencería malva que insinuaba y velaba al mismo tiempo sus formas y la hacía aún más sensual. Me miró un momento con malicia y puso un pie en mi cara, pisándola con fuerza. Yo me quedé inmóvil, sorprendido por esa inesperada acción, mientras una oleada de sensaciones mezcladas me recorría todo el cuerpo, entre ellas una potente excitación, que se disparó cuando quitó su pie de mi cara y lo puso en mi cuello, pisando con fuerza unos segundos. Miedo, indefensión, extraño placer… Siguió con esa ...
... práctica, que luego supe que se llama trampling. Se subió encima de mí, dejando caer todo su peso, que aunque no pasaría de los 50 kilos me producía una sensación molesta. Recorrió mis muslos, mi barriga y mi pecho por unos momentos. Luego me hizo dar la vuelta y se volvió a subir en mis muslos, luego en mi culo, que pateó con saña unos segundos, y mi espalda, hasta que, atendiendo a mis quejidos de miedo y dolor, decidió terminar esta práctica y pasar a la siguiente. Me hizo sentarme en la cama y empezó a moverse a mi alrededor atándome con una cuerda, con gran destreza y cuidado. Cuando terminó, la cuerda abrazaba fuertemente mi pecho y mis brazos se hallaban inmovilizados a mi espalda. Me empujó y caí sobre el colchón, completamente a su merced. Era una sensación agradable, excitante, por el roce de las cuerdas, por el estado de indefensión y peligro…Entonces ella empezó a acariciar mis genitales al descubierto con la planta de los pies, y lo hacía con una maestría increíble. Aquello me volvió loco de placer e instintivamente intenté aliviarme rozando mi pene ya erecto con su pie, pero fue una mala idea que la hizo cabrearse y pegarme una patada con toda intención; con el otro pie en mi boca sofocó en parte mi aullido de dolor. “No vuelvas a hacerlo, estate quieto y déjame hacer a mí, verás cómo disfrutas”. Vaya si disfrutaba, completamente inmovilizado en la cama mientras ella me acariciaba los genitales y los muslos con aquellos preciosos pies tan hábiles. Era una ...