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Comencé primero vistiéndome de mujer, luego me masturbé, y posteriormente le di el culo al jardinero.
Fecha: 28/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Transexuales Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
... lubricantes. Durante un par de meses en la soledad de mi casa, disfruté de todos, y cada uno de esos aparatos, hasta que comencé nuevamente a sentirme mal, por no poder llevar a cabo todo eso que yo hacía, pero de manera más real. Comencé a fantasear de cómo sería, el dejar que un hombre me hiciera el amor, pero la verdad es que siempre he sido una persona muy miedosa, de muchas cosas, por no decir cobarde, como de lo que puedan pensar las demás personas sobre mí. Hasta me llegué a imaginar que estando con un hombre, y este me entraba a golpes, al darse cuenta de mi verdadero yo, en fin, mi mente era mi peor enemigo, así pasé un buen tiempo, pero también fui tomando más y más confianza al vestirme de mujer, al punto que en ocasiones me dedicaba a limpiar el jardín de enfrente, así como mi patio trasero completamente vestido de mujer, con peluca, y todo. De seguro, la poca gente que pasaba ni cuenta se daba de eso, hasta el día que pasó un tipo ofreciendo sus servicios como peón o, mejor dicho, como jardinero, lo cierto es que no pensaba contratarlo, pero fue tanta su insistencia, que finalmente terminé aceptando su oferta. Cuando el comenzó a trabajar en el patio trasero, yo discretamente lo observaba desde la ventana de la cocina, y fue cuando vi que después de dar un corto vistazo a su alrededor, mientras cortaba la grama, se detuvo, y sacó su miembro para ponerse a orinar de tras de una palma que tengo en ese lugar. Lo cierto es que me impresioné al verlo, y de momento ...
... hasta me imaginé, que me tenía en cuatro, clavándome esa estaca entre las nalgas, fui a mi habitación y sin pensarlo mucho, me cambié de ropa poniéndome un vestido mucho más seductor que la maltrecha bata casera que estaba usando. Al bajar ya estaba discretamente maquillada además vestía un conjunto de falda, y blusa, un poco reveladores, además de tacos bien altos, y un poquito de una suave fragancia, así contoneando lo más que pude mis caderas, me dirigí a él para preguntarle que, si deseaba algo de tomar, y de inmediato antes de que me respondiera, le dije que tenía cerveza, o que si lo prefería le podía preparar un trago para que se refrescase. El jardinero, es un hombre de unos cincuenta años, alto, robusto, bastante quemado por el sol, pero bien simpático, tras dirigirme una mirada que sentí como si me desnudase, me respondió que le caería bien un trago, pero con la condición, de que si no me molestaba lo acompañase, ya que no le agradaba beber solo. De la misma manera que llegué me retiré a la cocina, moviendo mis caderas de la manera más seductora, sintiendo su mirada clavada en ellas, preparé un par de fuertes tragos, de esos que llaman mentirita, mejor conocidos como Cuba libre. Mi intención realmente no era seducirlo, solamente deseaba sentirme admirada como mujer, aunque llegué a pensar en acostarme con él, lo cierto es que descarté esa loca idea, por miedo a pasar una vergüenza o salir golpeado. Él me dio las gracias y mientras los dos nos tomábamos el trago, lo ...