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La no muy inocente Laurita
Fecha: 29/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: EDARPASEX, Fuente: CuentoRelatos
Laura es la hija de unos buenos amigos. Me llamó para hacer un trabajo en mi ordenador y aclarar algunas dudas que no quiso explicarme por teléfono. Me preguntó si estaba solo en casa y pareció alegrarse al saber que sí. Mientras la esperaba, pensé extrañado el porqué de tal sorprendente visita. No tardó demasiado, su casa estaba cerca de la nuestra. Abrí la puerta y no pude evitar un gesto de asombro al verla: vestía una camiseta muy ajustada y una falda cortísima que demostraba un bonito cuerpo, aquellos 18 años estaban bien puestos, muy bien puestos. Mientras la invité a entrar no pude evitar admirar su figura de arriba a abajo, estaba realmente muy buena. Mi repentino interés le encantó y me dio dos besos en las mejillas satisfecha por mi sorpresa. Nos servimos dos refrescos y nos sentamos frente al ordenador, uno junto al otro. El espacio era reducido y apenas si cabían dos sillas en la mesa. Me explicó que su ordenador no funcionaba del todo bien y necesitaba escribir ese trabajo para el día siguiente. Sus preguntas eran constantes… ¿cómo va esto?, ¿qué tecleo?, ¿por qué no va eso?… pero yo apenas pude contestar pues perdí todo el interés por su trabajo y empecé a imaginar calientes y perversas historias con aquella joven. Mientras ella estaba centrada en el monitor, yo no perdía ocasión de admirar aquel espectacular cuerpo: su pelo negro con media melena, su cuello esbelto, unos pechos redondos y respingones, de cintura estrecha y una ridícula faldita ...
... que dejaba ver unas piernas de piel tersa y morena, todo realmente apetecible. La vergüenza me embargó por sentir tal deseo por aquella mujer, pero su proximidad me alteraba, sus gestos eran sensuales y provocativos, parecía encantada de despertar tal atención e intentaba exagerar sus movimientos para lucirse ante mí. Mi excitación iba en aumento y mis miradas se hacían cada vez mas descaradas. Me pareció que ella actuaba con falsa inocencia y era evidente que disfrutaba de mi nerviosismo. Con la excusa de acceder mejor al teclado preguntó si podríamos sentarnos en la misma silla, sentada sobre mí. No dio tiempo a mi respuesta, antes de poder negarme la encontré sobre mis rodillas y siguió tecleando como si tal cosa. Aquello acabó por volverme loco. Bajo mi pantalón emergía ya un enorme bulto que vibraba excitado y ella, al notar mis molestias, fue acomodando su culito hasta dejar aquel inquieto paquete entre sus piernas. Me invitó a teclear partes de su trabajo y al rodearla nuestros cuerpos se rozaban inevitablemente. El disimulo dejó paso al descaro y empecé a manosearla cuanto pude. Ella acepto encantada mis atenciones y su cuerpo se relajó dispuesta a gozar. Le aparté los cabellos a un lado y empecé a besarle el cuello con dulzura y deseo. Intenté sacarle la blusa y ella alzó los brazos para ayudarme, invitándome a disfrutar de su desnudez. ¡Que espectáculo! reflejados en el monitor pude admirar dos hermosos pechos redondos, calientes, saltones… mis manos los ...