1. La no muy inocente Laurita


    Fecha: 29/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: EDARPASEX, Fuente: CuentoRelatos

    ... aguantar más. ¡Ahh!… brincando sobre la silla me corrí en brutales sacudidas, llenando su boca y su cara de semen. Ella estaba feliz, satisfecha de su trabajo, encantada de darme placer. Siguió chupando y chupando, hasta devorar la última gota de esperma. Su mirada me confirmó que no estaba dispuesta a darme ningún tipo de tregua.
    
    Sus caricias no cesaban, no me dio descanso alguno, y mi pene agradecido se le mostraba totalmente erecto y dispuesto a seguir dando guerra. Sin mediar palabra, se levantó sin soltar mi verga y se la acomodó entre las piernas, sentada de rodillas sobre mi. Su coñito estaba chorreando de nuevo, ardiente y dispuesto a gozar. Mi sorpresa iba en aumento, aquella joven empezó a pasearse el capullo entre los húmedos labios del coñito con una destreza que me convenció de que tenía mucho más de gatita que de virgen.
    
    Nos fundimos en un acalorado morreo mientras mi polla empezó a entrar en sus entrañas. Se estremeció de placer al sentir aquella enorme vara en su interior, que entraba y salía lentamente para abrirse camino. Aquello acabó por volverla loca del todo y susurró levemente… ¡es enorme!, me estas rompiendo, ¡follame, ¡follame toda!… ¿quién se iba a negar?, yo desde luego no. La abrace agarrándole el culo con ambas manos y la obligue a cabalgarme. Mi polla entraba y salía disfrutando del calor de sus labios vaginales, a cada golpe de mi capullo en sus entrañas ella gritaba loca de placer, sintiendo lleno su interior.
    
    Su piel quemaba y al ...
    ... tacto de mis caricias se estremecía agitada, no paraba de gritar escandalosamente. Mis envestidas fueron ganando ritmo, mis manos la manoseaban con locura, nuestras lenguas jugueteaban con desenfreno. Todo su cuerpo empezó a temblar sin control y empecé a joderla frenéticamente. La corrida fue mutua y brutal, mi polla le explotó por dentro y ella, al sentirla tan dura y voraz, gritó con todas sus fuerzas y se corrió también junto a mí, encharcándome el rabo, los muslos, la silla, aquella niña tenía un manantial entre las piernas.
    
    Nuestros cuerpos temblaban de placer. Reposamos exhaustos durante un tiempo, besándonos con levedad, podía sentir el frenético bombeo de su corazón. Sus ojos reflejaban un agradecimiento infinito, aquella niña se había sentido mujer “de verdad” por primera vez en su vida y me prometió otras muchas tardes de pasión y lujuria que yo acepté encantado.
    
    Era ya tarde, mi mujer debía estar a punto de llegar, y me ofrecí para acompañarla a su casa. Mientras ella se vestía me quede reposando en la silla, disfrutando del espectáculo: su cuerpo era escultural, sus curvas eran perfectas, aquella juvenil silueta lo tenía todo muy bien formado. Mentiría si dijese que a mi pene no le hubiese gustado librar una última batalla.
    
    Jamás olvidaré aquella primera experiencia, pero hoy esta absurda relación todavía continúa. Sus padres son unos buenos amigos y solemos quedar muy a menudo en reuniones, cenas, salidas, etc. Ella y yo seguimos disfrutando de nuestros ...