-
La actriz porno (1)
Fecha: 30/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Egmond, Fuente: TodoRelatos
LA ACTRIZ PORNO (1) Lana Visconti, era actriz porno. Llevaba casi veinte años en la industria del cine para adultos y a sus 43 años ya era toda una milf. Últimamente también se había animado a dirigir, porno fuerte, y estaba muy orgullosa de esa nueva etapa. Sabía que no iba a poder estar siempre follando ante la cámara, así que era mejor dejar que otros follaran y ella los dirigiera. Pero aún le quedaba cuerda para rato, al menos eso era lo que ella intentaba. Se cuidaba, hacía gimnasia, no bebía, no fumaba, no se drogaba, salía a correr por la mañana temprano y utilizaba la bicicleta estática que tenia en su lujoso chalet, fruto de sus ganancias durante aquellos veinte años y de no despilfarrar jamás el dinero. Lana, cuyo autentico nombre era Rosalie Brickman, era una morena hermosa y atlética, que lucía orgullosa una serie de tatuajes, de los que cada uno contaba una historia. Era conocida por los aficionados al porno y apreciada en su profesión, no solo por su belleza, sino por su actitud, entrega e imaginación. No se negaba a casi nada, pero siempre dentro de un respeto a sí misma. Podía hacer una escena extremadamente depravada y siempre conseguía dar una imagen de ser toda una señora. Lana había estado casada brevemente con un productor de televisión, justo antes de iniciarse en el mundo del porno con veintidós años. Su marido no soportó la situación, ni mucho menos que la primera película de Lana la hubiera hecho estando embarazada de la que sería su única ...
... hija Sara. Se divorciaron sin mucho alboroto y desde entonces Lana se dedicó a su hija y al porno, por ese orden. Más allá de los amantes que tenía en los videos que hacía, hombres, mujeres e incluso algún transexual, no se conocía su vida privada. Tanto es así que muchos en la industria ni siquiera sabían que tenía una hija y los que lo sabían no la habían visto nunca y apenas unos pocos conocían su nombre. Su defensa de la privacidad era feroz. Ella llegaba al estudio, hacía su escena y se marchaba a su casa. Profesional hasta la médula y defensora a ultranza de su vida íntima. Cuando comienza nuestra historia, Lana, así la llamaremos, se encontraba en una encrucijada. Su hija Sara, que ya tenía veinte años, estaba empeñada en dedicarse también al porno. Lana que conocía bien tanto las virtudes como los defectos de la industria del porno, se debatía entre su deber como madre de proteger a su hija y el derecho que asistía a Sara por ser mayor de edad de hacer lo que le viniera en gana. Todavía no habían hablado en profundidad del tema y Lana trataba de concentrarse en una escena que tenía que rodar dos días después, mirando el pequeño guión que le habían proporcionado, ya que ella misma la dirigiría. Sara se encontraba en la piscina tomando el sol, como hacía habitualmente, cubierta apenas por un bikini amarillo que resaltaba su bronceado y las magníficas formas de su escultural figura. La chica era toda una belleza y se consideraba preparada para hacer porno, después ...