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La actriz porno (1)
Fecha: 30/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Egmond, Fuente: TodoRelatos
... no estaba muy segura de cómo manejarlo. Con un profundo suspiro, Lana se dirigió hacía la sala de estar, sirviéndose una copa de vino antes de esperar a Sara. Tomó un largo sorbo con la esperanza de que el alcohol calmase sus nervios. Sara volvió vestida con un pantalón cortísimo y una camiseta que se le ajustaba a los pechos. Sus pezones se hacían más evidentes. Por alguna razón parecía más sexy ahora que con el escueto bikini. “Esta chica es una bomba a punto de explotar”, pensó Lana, quedándose sin aliento. Rápidamente apartó la mirada y tomó otro sorbo de vino. Esa conversación iba a ser más complicada de lo que ella pensaba. — Sara, por favor, siéntate —dijo Lana, acariciando el sofá a su lado—. Tenemos que hablar muy seriamente de ese futuro que planeas. Sara se sentó, cruzó las piernas y se recostó0 en los cojines. El movimiento hizo que su camiseta subiera ligeramente revelando una astilla de su estómago tonificado. La mirada de Lana se fijó en la piel expuesta, antes de obligarse a apartar la mirada. Antes de que Lana dijera nada, Sara se le adelantó. — Mamá se que estás preocupada, pero lo he pensado mucho y es lo que quiero hacer. Lana escuchaba atentamente las palabras de su hija. — No soy una novata, mamá. Ya sabes que he tenido relaciones sexuales con hombres y, también, con alguna mujer. Creo que tengo la experiencia para poder hacerlo delante de una cámara. Sé que al principio será intimidante, pero estoy decidida. — Lo ...
... entiendo, Sara, pero no es tan sencillo. La industria del cine para adultos puede ser explotadora y peligrosa. Lo sé. He visto de primera mano cómo puede arruinar la vida de algunas personas, Quedarás marcada para siempre como “la actriz porno”, y eso es una losa. Lana dejó el vaso sobre la mesa de café y se giró para mirar a Sara de lleno. — Quiero que estés segura y feliz, eso es lo que quiero para ti. No quiero que te lastimen o se aprovechen de ti. La expresión de Sara se suavizó. — Lo sé, mamá. Pero para eso estarás tu. Para guiarme y protegerme. Cuento con ello —dijo Sara sonriendo. — Vale —empezó Lana—, pero ¿podemos al menos discutir algunas reglas básicas si insistes en seguir con ello?. — Por supuesto, mamá. Te estoy escuchando. — En primer lugar, quiero que tengas un contrato redactado con límites y expectativas claras. No trabajar con nadie que te haga sentir incómoda y chequeos regulares para garantizar tu salud y seguridad —Lana hizo una pausa, para tomar un poco más de vino, antes de proseguir—. En segundo lugar quiero que tengas un agente confiable, ya te diré con quién debes trabajar. Alguien que entienda la industria y pueda ayudarte a superar cualquier desafío que surja. Recuerda que yo no voy a estar a tu espalda por si te caes. Y tercero, quiero que me prometas que si alguna cosa te hace sentir mal o insegura, te irás de inmediato. Tu bienestar es más importante que un cheque, por grande que sea. Y por último, siempre que puedas hazlo con ...