1. La actriz porno (1)


    Fecha: 30/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Egmond, Fuente: TodoRelatos

    ... mamá, confío en ti.
    
    — Entonces comencemos la lección.
    
    Con un movimiento brusco, Lana se inclinó y presionó sus labios contra los de Sara, un beso suave y explorador al principio. Pero rápidamente profundizó, volviéndose más urgente y apasionado, a medida que las manos de Lana recorrían el cuerpo de Sara, acariciando.
    
    Sara se fundió en el beso, sus propias manos agarrando la cintura de Lana, mientras ella respondió con un fervor que las sorprendió a las dos. Podían sentir el calor que se acumulaba entre ellas, la electricidad crepitando en el aire a medida que sus cuerpos se acercaban.
    
    Las manos de Lana sujetaron la cabeza de su hija, profundizando en el beso. Sus lenguas se entrelazaron, explorando la boca de la otra con un hambre que parecía desmentir su relación madre-hija.
    
    Las manos de Sara recorrieron la espalda de Lana hasta llegar a su trasero que agarró con ambas manos y estrujó a placer. Sus lenguas en continuo jugueteo. Sara, con atrevimiento, cogió la lengua de su madre y la chupó en toda su extensión. Lana se sintió sorprendida y actuó en consecuencia, chupando ahora ella la lengua de Sara. La saliva les corría por la barbilla. El beso duró y duró, como si ninguna de las dos quisiera terminarlo.
    
    Lana cogió uno de los pechos de su hija. Una de sus preciosas tetas. Metió la mano bajo la tela del sujetador y dejó el pecho libre. Rompiendo ella el húmedo beso se agachó y sin miramientos comenzó a chupar el pecho de su hija, recreándose en el tieso y ...
    ... duro pezón, hasta que estuvo dolorido. Los dedos de Sara se enredaron en el cabello de su madre, mientras gemía y sus caderas se elevaban instintivamente.
    
    — ¡Oh, dios! Por favor… —dijo Sara.
    
    Lana siguió con el otro pezón, dándose un festín con las tetas de su hija.
    
    — ¿Por favor qué, amor?.
    
    — Necesito que me toques abajo, mamá, en el coño. Me duele por ti.
    
    La mano de Lana se deslizó por el estómago de Sara, sus dedos flotando justo por encima de la cintura del tanga. Miró a su hija a través de los párpados pesados y un sonrisa maliciosa se extendió por su rostro.
    
    — Has nacido para esto, cariño —dijo Lana, añadiendo con doble intención—, para que te toque mamá.
    
    Enganchó las dedos en la cinturilla del tanga y lo deslizó por las largas piernas de Sara.
    
    Con las bragas de la chica fuera del camino, Lana se tomó un momento para admirar los pliegues brillantes del sexo de su hija. Normalmente se hubiera lanzado de cabeza a comerle el coño. Pero siendo su hija y la primera vez que eso iba a suceder, se tomó su tiempo, inhalando el dulce aroma de su excitación llenando el aire. Lentamente, Lana pasó un dedo por la raja de Sara, separando sus labios y rodeando el clítoris con una suave presión.
    
    Las caderas de la joven se balancearon, un grito estrangulado escapó de su garganta, mientras agarraba con fuerza uno de los cojines del sofá. Lana sonrió, continuando sus atenciones con un ritmo constante, su tacto ligero pero decidido. Deslizó un dedo dentro del coño ...
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