1. Manuel, mi novio de 6 años


    Fecha: 30/06/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Gays Autor: pisofshet, Fuente: SexoSinTabues30

    ... sacarte la ropa» Le dije a Manuel con una sonrisa burlona. Si no, la cama se ensucia. A Manuel todavía le costaba desvestirse solo, sus manos temblorosas se movían por su ropa. Lo ayudé, deslizando suavemente cada prenda de su dulce piel. Cada toque me acercaba un paso más a la locura, y mi respiración se hacía cada vez más profunda.
    
    Quedamos ambos desnudos, lo tomé en brazos y me lancé a la cama con él. Su piel suave y calida se pegó a la mía, y la emoción me recorria cada poro. Empecé a acariciarlo, a explorar cada centímetro pasaron por su espalda, siguiendo la columna vertebral que se curvaba con la suavidad de un gato acurrucado. Su respiración se aceleró al sentir mis labios en su cuello, su pecho, su vientre.
    
    Finalmente llegué a la mejor parte. Su pene era diminuto, lleno de vida, palpitando con cada latido de su corazón. Lo acaricié con ternura, permitiéndole sentir la suavidad de mis manos en su piel. Manuel me miraba con ojos asombrados, sin saber qué sucedía realmente. «¿Te gusta?» Le susurré, y asintió. «¿Sabes lo que hacemos ahora?»
    
    «¿Los besitos especiales?» La maestra dice que hay besitos de boquitas y besitos especiales» Claramente Manuel estaba poniendo atención en sus clases de educación sexual y tenía algunas nociones de lo que hacen las parejas en la cama.
    
    «¡Quiero probar el besito especial!» Dijo Manuel con un brillo en sus ojos que me recordó la inocencia de la vida sin preocupaciones. Su curiosidad era un espejo del mio propio deseo de ...
    ... explorar cada rincón de su ser. «¿Me lo puedes mostrar?»
    
    Con un suspiro, me acerqué a su rostro. «Por supuesto, mi dulce», le dije, y bajé mi cara a su tierna ingenuidad. Comencé a besarlo lentamente, acariciando sus labios con el mío. Poco a poco, introduje mi lengua en su boca, mostrándole el calor y la humedad que se escondía en un beso real. A medida que mis dedos se movían por su piel, sentí su respiración acelerarse.
    
    Su inexperiencia era palpable, suave e inquietante. Me excitaba la idea de que yo sería su primera vez. Acerqué su carita a mi entrepierna y le mostré mi miembro erecto. Sus ojos se abrieron de par en par. «¿Tú quieres que yo…» Balbuceó. «Sí, mi amor, quiere que lo hagas. Sólo si quieres», le dije alentador.
    
    Manuel asintió, y con cuidado tomó mi pene en su manita. Sus labios se acercaron, y por un instante, sentí la humedad de su aliento en mi piel. Sus ojos me miraban buscando aprobación. «Ahora, ve a por ello», le susurré. Su boca se abrió, y con cierta torpeza, engulló mi miembro. Su cara se crispó y, por un instante, creí que se iba a detener, que no le gustaría. Pero no lo hizo.
    
    «Si no te gusta, no sigas, cariño» Le susurré, al ver la cara de Manuel. Me sentía mal por forzarlo a algo que a lo mejor no le gustaba.
    
    «Perdón pero sabía feo» Dijo aguantandose las lágrimas por creer haberme decepcionado. Lo abracé y le susurre con ternura «No pasa nada, mi tesoro, no tienes que forzarlo si no quieres.» Lo levanté y lo senté en mis piernas. Tengo ...
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