1. Las aventuras de Benito y su perro “Husme” VIII


    Fecha: 01/07/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos

    ... la pizza esta de puta madre. – dijo la vigilante sonriendo maliciosa a pesar de tener la boca llena – Y me gustaría entrenar con ella, pues si le gusta repartir tortas puede ayudarme a ejercitarme en mis ejercicios de defensa personal, y que luego Benito nos relaje con los ejercicios de relajación muscular que habéis comentado.
    
    -Pero si Bea no es violenta, ni mucho menos. – dijo algo más tranquila la mayor de las hermanas, pero aun sonrojada – Tal como ha dicho cogió de una oreja a cada uno de los dos niñatos y los saco del local casi en volandas. No veáis lo que nos reímos después cuando le dijimos a Bea que de alguna forma nos había cortado el rollo, que estábamos tonteando con ellos haciéndonos las estrechas, pero que viendo cómo se acojonaron, posiblemente no nos habrían servido de mucho.
    
    -Es cierto, Bea es sumamente cariñosa, es un cielo, tierna y dulce, y cuando nos dijo que sentía habernos jodido el rollo, le dijimos que no había problema si ella nos invitaba. – dijo la menor, Manuela, que parecía bastante más lanzada que su hermana – Le dijimos que estaba muy buena y que no nos importaría que ella nos consolase. Por eso nos invitó a su casa y bueno ….
    
    -Y cuando la habéis visto os habéis acordado de lo bien que ella sabe consolar, y por eso “husme” se ha olido el percal. – intervino entonces riendo Julia – Yo no tenía ni idea hasta hoy, pero es verdad lo que dice Manuela, Bea es un cielo, tierna, cariñosa, suave y sabe comerlo como nadie.
    
    -Joder yo ...
    ... realmente no sé qué pasa, pero parece que en esta urbanización las mujeres se consuelan solas. – dijo Benito algo turbado – Hasta las nuevas, las dos hermanas que han comprado la casa que está al lado de la mía se consuelan entre ellas.
    
    -No tendrás tú ninguna queja, que por lo que me contaste, a las dos las enseñaste a relajarse como a Julia y a Bea. – dijo Gracia riendo de nuevo – Y no digamos a Matilde y a mí, e incluso a la madre de Julia, que también me alabo tus habilidades que, aunque no son superpoderes como los de tu perro, sin son lo suficientemente gratificantes como para repetir.
    
    -Lo que pasa es que en esta urbanización no hay jóvenes, solo nosotras dos y Ana Aurelia, la hija del político que viven en la casa diecisiete. – dijo Mariana ya mucho más calmada – Benito supongo que la conoce pues a veces corre con nosotras, y aunque es tres o cuatro años mayor, nos deja siempre atrás. Y que nosotras sepamos ella si tiene novio o pareja, aunque nos dijo que no lo trae a casa porque a su padre no le cae bien.
    
    -Eso iba a decir. – dijo Benito que asentía a lo que decían las dos hermanas – Claro que la he visto, es muy guapa y está en forma, pero nunca la he visto que traiga a nadie a su casa, ni a ese novio que vosotras habéis mencionado, ni a amigas, ni siquiera a parientes. Pero será cosa de familia, pues tanto ella como su padre son muy extraños y solitarios. A su casa, y eso lo puedo garantizar, solo vienen dos veces en semana de una agencia de limpieza y mantenimiento ...
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