1. Las aventuras de Benito y su perro “Husme” VIII


    Fecha: 01/07/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos

    ... porque me prometí a mí misma que la primera persona que viese el tatuaje seria la que me desvirgase.
    
    -Coño y si habría sido una mujer ¿Qué habrías hecho? – pregunto asombrada Julia – ¿O ya te lo había visto alguna mujer?
    
    -Pues a mí no me importaría desvirgar a semejante espécimen. – dijo Bea riendo y enseñando a Julia sus dedos índice y corazón juntos tras darles un chupetón y luego riendo le dijo a Flor – Pero tía quítale el coño de la boca a Benito que lo vas a ahogar.
    
    Cuando Flor descabalgo de Benito, este estaba con su cara inundada de fluidos y de sus propias babas, pero con una mueca de felicidad y relamiéndose de tal forma, que hizo que las tres mujeres rompiesen a reír escandalosamente. Ya un poco más relajado y recuperado el resuello, fue Benito el que dijo:
    
    -Pellizcadme, que no acabo de creerme que me esté pasando esto, es como un sueño, bueno más que un sueño una historia de ciencia ficción, porque ya me diréis, yo que hace una semana no tenía nada, ni sueños, ni ambiciones, ni esperanzas de ser feliz, de pronto me veo rico, me doy cuenta de que puedo satisfacer a las mujeres y ahora mismo desnudo y rodeado de tres hermosas y lozanas chiquillas también tan desnudas como yo. Y tengo un enorme miedo de despertarme y comprobar que todo ha sido un sueño.
    
    -No es un sueño, es la realidad y compruébalo mientras nos chupas las tetas a mí y a Julia y yo te pellizco tus pezones. – le dijo Bea a la vez que hacia lo que le estaba diciendo cogiendo con sus dedos ...
    ... los pezones de Benito a la vez que le ponía sus exuberantes mamas en su boca aun humedecida por los flujos de Flor – Anda Julia, que nos va a empezar a poner cachondas, dale teta a nuestro amigo.
    
    No dudo la estudiante de veterinaria en hacer lo que su amiga le decía y poniéndose al lado de su compañera y socia, al igual que ella le puso sus urbes sobre la cara. En ese momento, en el que ambas estaban mirando las reacciones de aquel feliz hombre, se sorprendieron al ver la cara de estupefacción que ponía de pronto Benito a la vez que soltaba un gemido tenue y de enorme satisfacción, y a su vez escuchaban a Flor decir:
    
    -Hoy es mi día, y yo solita me voy a desflorar, y espero que no sea tan doloroso como dicen.
    
    Cuando ambas se volvieron con enorme curiosidad, comprobaron que Flor se había sentado sobre la pelvis de Benito, de la misma forma que antes lo había hecho sobre su cara, y tenía cogido su manubrio con la mano derecha embocándolo a su sexo, a la vez que con la izquierda se apretaba el pezón de su pecho derecho, y de pronto se dejó caer de golpe incrustándose el cipote totalmente de un solo y bruco batacazo. Tanto Bea como Julia, se quedaron mirando atónitas como Flor abría los ojos desmesuradamente y se sobresaltaron cuando los cerró, ya que se quedó quieta como si fuese una esfinge, pero con todo el cipote en su interior. Cuando pasados unos interminables segundos vieron que no se movía e hicieron amago de actuar, Flor de pronto empezó a cabalgar a Benito como ...
«12...6789»