1. Esther. 51. Sevillana. Prólogo


    Fecha: 02/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: MaduroPorAndalucia, Fuente: TodoRelatos

    ... rabo.
    
    Empieza a tener problemas para hacer la mamada, porque mi rabo empieza a crecer en todo su tamaño, y digo claramente que no la tengo larga, pero sí muy gorda, tanto o más que la lata de refresco que dije antes, por eso, cuando ella ya no puede meterse más, ni con su saliva, empieza a darme lametones.
    
    Sé que quiere tragar el máximo, pero no puede, por eso, entre lamidas, mucha saliva y pajearme con su mano, es cuando yo ya sé que ahora me toca a mí jugar con su cuerpo.
    
    Esther lleva un vestido amplio, por lo que es fácil de meter mi mano dentro y así poder tocar su culo y posible braga o tanga. Digo posible, porque no me esperaba que esta hembra casada, estuviera sin nada.
    
    Si.
    
    Totalmente desnuda en ropa interior.
    
    Ni braga.
    
    Ni tanga.
    
    Ni culotte.
    
    Ni sujetador.
    
    Ella iba totalmente desnuda debajo de ese vestido.
    
    Eso me pone más cerdo, porque a veces, cuando me sorprende sin su ropa interior, me hace pensar que van a saco, así que, es cuando la ayudo a que se tumbe en la toalla de la playa y es cuando le abro las piernas, mientras le subo el vestido, para contemplar ese cuerpo que ya no lo desea su marido tanto como lo hizo en su día, y por el cual otros hombres no lo desean, sea por el motivo que sea.
    
    Es el momento de ponerme en posición de 69, porque así ella podrá seguir mamando algo de mi capullo mientras yo me doy el festín rural en mitad de ese pequeño lugar en donde estamos.
    
    Coño totalmente depilado.
    
    Labios muy abiertos.
    
    El ...
    ... culo está cerrado, que le vamos a hacer por la postura en la que ella está, pero así es.
    
    Suelo ser de esas personas que cuando algo le gusta mucho, pone todo, y comer coños, no es que me encante, es que puedo estar una hora y no cansarme, pero también entiendo que si una mujer recibe una hora o más comiendo su coño, puede acabar o cansada (de tantos orgasmos) o con su piel escocida (de tanto lamer y absorber líquidos), como tener ganas de que le metan algo más duro que la lengua (ya sean dedos, polla o algún juguete sexual que haya cercano, que en este instante solo tenía mis dedos y mi rabo), y también, que al estar ella sin poder tragarse todo ese rabo gordo, pues prefiera que este dentro de su más que lubricada cueva del placer. Es por eso, que yo me tomo mi tiempo, no son tiempos, simplemente que me doy un banquete, hasta que ya noto que oigo jadeos, tras algún que otro orgasmo que le haya robado a ese cuerpo. Así que, me dispongo a penetrar a esta mujer.
    
    Normalmente suelo preguntar a la mujer si le gusta alguna postura en especial, ya que ni a todas las mujeres les gusta estilo misionero ni a cuatro patas, ya que muchas les gusta la amazona o cabalgar. Pero a Esther no se lo digo, porque una mujer ninfómana, le gustan todas las posturas, siempre y cuando que reciba lo que quiere, una follada buena, larga y dura. Así que la dejo tumbada, pero la vuelvo hacia un lado, es decir, la giro de lado. Yo me tumbo detrás de ella, pegado a su espalda, casi como si estuviéramos ...
«12...5678»