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Compartiendo vibras con mi amiga
Fecha: 03/07/2026, Categorías: Confesiones Autor: Fergie, Fuente: TodoRelatos
COMPARTIENDO VIBRAS CON MI AMIGA Hola a todos, soy Fergie. Después de explorar un poco la ficción, he querido volver a mi intención de contar historias un poco más sencillas, pero auténticas. Pensando en eso, y en algunos correos que me han llegado, me pareció que podría contar un relato simple, de juventud, aunque relevante, que involucra nuevamente a mi querida“Laurita”. Si no has leído“Cotejando vergas con mi amiga”, te animo a que lo hagas, pero si no quieres, breve resumen:“Laurita” era mi mejor amiga en el colegio y sigue siendo una gran amiga hoy en día. En el relato aludido conté una historia que nos involucraba a ambas y a unos chicos. En ese contexto, Laurita y yo nos besamos, aunque no fue para tanto (no es lo relevante del relato). Pero obviamente eso generó dudas en torno a qué ocurrió después, en especial una vez que Laurita terminó con el chico que le gustaba. Y la verdad es que sí ocurrieron algunas cosas dignas de mención, que no pensé que pudiera contar. Medité bastante sobre el tema y lo conversé con la involucrada y al final me he decidido a ahondar en lo que pasó entre nosotras en esa época. No son relatos que ganarán el Nobel del relato erótico, pero que pueden ser interesantes si te gustan las experiencias reales. Dicho lo anterior, sigamos con esta nueva historia. *** Un par de semanas después de que Laurita terminara con ese tipo, y de que además la suspendieran en el colegio por el escándalo que armó, las dos estábamos ...
... en su casa un día sábado, simplemente viendo TV, escuchando música y pasándola bien. Éramos mejores amigas, nada más, y el asunto del beso lo habíamos conversado y atribuido a la calentura propia del episodio. Sin embargo, quizás quedaban algunas cenizas en nuestros jóvenes cuerpos, porque en un momento nos acordamos de lo sucedido y empezamos a conversar al respecto, molestándonos mutuamente. (Yo era la más mordaz, porque ambas sabíamos que Laurita había sido la más ligera de cascos, pero ella me hacía recordar que yo también tuve dos vergas en mis manos… y era cierto, jajajajajajaja). El punto es que mientras más hablábamos y nos molestábamos, realmente más calientes nos íbamos poniendo, aunque no lo quisiéramos admitir. Seguía siendo primavera, así que estábamos vestidas con petos y bermudas chiquitos, que dejaban bastante piel a la vista. De pronto me di cuenta de que tenía ganas de ver un poco más de la suya y me sonrojé un poco. Pero Laurita (siempre un paso adelante) había pensado en otra cosa. De pronto, me preguntó en voz baja si estaba dispuesta a compartir un secreto con ella. Le dije que obvio, éramos mejores amigas, y ya compartíamos más de una experiencia. Entonces ella sonrió y me dijo que tenía algo especial. Se aseguró de que la puerta de la habitación estaba cerrada y luego fue a su clóset. Rebuscó en el fondo del último cajón y extrajo una cajita rosada. Con el rostro encendido, se acercó de nuevo y me entregó la cajita. La abrí… ¡y era un ...