1. SECRETOS DE SANGRE, capítulo 1


    Fecha: 03/07/2026, Categorías: Incesto Autor: ghost, Fuente: TodoRelatos

    ... deseable.
    
    Ichida, con el corazón latiendo frenéticamente, se quedó mirando, fascinado por la belleza y la vulnerabilidad que su tía le estaba mostrando. La tía, notando su silencio, se volvió hacia él con una sonrisa curiosa. “Ichida, ¿te pasa algo?” preguntó, su voz suave pero inquisitiva. Ichida, tratando de recuperar la compostura, respondió con una voz que intentaba sonar natural. “No, tía. Solo tengo ganas de orinar.” La tía asintió, comprendiendo, y se dio la vuelta, dándole privacidad. Ichida, con las manos temblorosas, se bajó los pantalones y comenzó a orinar, sintiendo el alivio físico mezclarse con la tensión emocional.
    
    Mientras orinaba, sintió una presencia detrás de él. La tía, que se había levantado y acomodado su ropa, se acercó sigilosamente. “¿Qué escondes tanto, si no hay nada que ver?” susurró, su voz teñida de una mezcla de diversión y deseo. Ichida, al darse la vuelta, se encontró con la mirada de su tía fija en su entrepierna. Sus ojos se abrieron ligeramente, y una sonrisa traviesa apareció en sus labios. “Ichida, tienes un gran miembro,” murmuró, su voz llena de sorpresa y admiración. El pene de Ichida, negro y grueso, se erguía con orgullo, su tamaño y circunferencia evidentes incluso en la penumbra. La tía, sin poder resistir, tragó saliva y extendió una mano, acariciando suavemente el miembro de Ichida. "Guarda eso, nos vamos,” dijo, su voz firme pero suave, como si estuviera intentando convencerse a sí misma tanto como a él.
    
    Ichida y ...
    ... su tía llegaron a casa, el camino de regreso había sido un torbellino de emociones y tensiones reprimidas. Al acercarse, vieron a su esposo salir en la camioneta, con una bella mujer a su lado. La tía se quedó paralizada, sus ojos fijos en la escena, el dolor y la traición evidentes en su rostro. Ichida, notando su reacción, le preguntó con preocupación: “Tía, ¿te pasa algo?” Ella, intentando mantener la compostura, respondió con una voz que intentaba sonar tranquila: “No, nada. Vamos adentro.” Pero su cuerpo temblaba ligeramente, y sus pasos eran rápidos y decididos.
    
    Al entrar en la casa, la tía se dirigió directamente a su habitación, dejando a Ichida en el pasillo. Él, sintiendo la extraña energía en el aire, decidió quitarse la ropa, quedándose solo con una toalla alrededor de su cintura. Antes de echarle seguro a la puerta, escuchó un ruido suave y al volverse, vio a su tía de pie en la puerta, su expresión una mezcla de vulnerabilidad y deseo. “Ichida, ¿puedes ayudarme con el cierre de mi vestido?" preguntó, su voz temblorosa pero firme. Ichida, sin dudarlo, se acercó a ella, sus dedos rozando suavemente su piel mientras bajaba el cierre.
    
    La luz de la luna, filtrándose por la ventana, iluminaba el cuerpo de su tía, delineando cada curva y sombra. Su vestido, ahora suelto, se deslizó lentamente por sus hombros, revelando su piel suave y tentadora. La tía, con un movimiento fluido, se quitó la ropa interior, dejando al descubierto su cuerpo desnudo. “No pasa nada, ...
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