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A mi marido le gustaba verme sometida a otros
Fecha: 04/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Khanine, Fuente: CuentoRelatos
Como sabéis por otros relatos, soy una mujer de 31 años, casada y un poco zorrona. Mi marido Luis, es muy soso y no me satisface sexualmente, pero afortunadamente, han surgido en mi vida otros hombres, entre ellos su jefe, con los que le pongo los cuernos de forma inmisericorde. En esta historia os voy a contar como ha descubierto que es un cornudo y como creo que hasta le gusta. Ocurrió a finales de junio de este año, una tarde en que Mario, su jefe, tenía ganas de follarme y aprovechando que sabe lo loca que me tiene, que es un pervertido cabrón y que tenía su ordenador roto, nos ofreció a mi marido y a mi ir a su casa a arreglárselo (él, claro) y luego a invitarnos a cenar. Llegamos a su chalet de las afueras de Madrid sobre las 6 de la tarde. Hacía un día buenísimo. Nos recibió en bañador de esos ceñidos, luciendo un bronceado que le quedaba fenomenal en ese cuerpo que tiene, que aunque con su barriguita está bastante bien. Me puse cachonda nada más verle, pero me puse más cachonda aún al ver a Matías, un amigo suyo que estaba allí, también en bañador, moreno, de pelo en pecho, guapo y con un paquete enorme que se intuía debajo de su bañador. Tampoco era un musculitos, pero la comparación de estos dos tíos con mi marido estaba fuera de lugar. Me ofreció ir a la piscina con ellos mientras mi marido arreglaba el ordenador. -Es que no tengo bañador, le contesté -Bueno, pero al menos tomas el sol, me dijo. Como llevaba puesto un pantaloncito vaquero muy ...
... corto y una camisa anudada al ombligo, sin mangas, accedí. Al poco rato tenía calor. Mario me lo notó y me dijo: -¿Quieres bañarte? -Si, pero… -le contesté -Bueno, -me dijo- hazlo en ropa interior -Me da vergüenza de Matías, -le contesté. -Matías, -dijo él- ¿a qué no te importa que Elena se bañe en tanga y suje? -Al contrario, contestó Matías, así podemos ver ese cuerpazo mejor, -dijo mientras me miraba y se reía. -Mi marido puede vernos. -No nos ve, no te preocupes por ello, -me dijo Mario. Me quité la ropa. Llevaba un sujetador de media copa blanco, con puntillas y un tanga a juego. Cuando iba hacia el agua, Mario me dio un azote en el culo mientras me decía: -¡Pero qué buena estás! ¿Verdad Matías que está buena? -Y ambos empezaron a reírse. Cuando salí del agua, os podéis imaginar el espectáculo. El tanga se me transparentaba completamente, dejando que se vieran los pelitos de mi coño y me costaba trabajo mantener las tetas dentro del sujetador. Cuando fui a coger la toalla, Mario me la quitó. Empezaron a jugar conmigo pasándose la toalla de uno a otro. Yo saltaba para cogerla y las tetas me botaban y se me salían del sujetador constantemente y ya no me preocupaba de ponerlas en su sitio. -¿Quieres la toalla? -me dijo Mario, pues ven a por ella a cuatro patitas, me ordenó. Y así lo hice, me puse a cuatro patas con mis tetas fuera del sujetador, colgando y fui gateando hacia ellos con cara de putona. -Te la cambio por tu ropa interior, ...