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Vecinas
Fecha: 06/07/2026, Categorías: Lesbianas Autor: ventura, Fuente: TodoRelatos
... marcharme a mi piso que se encontraba en el mismo rellano. Me fui a levantar del sofá, pero sus manos agarraron a las mías e impidieron que me levantara, a la vez que expuso: -Ya sé que no te esperabas esto, pero tenía ganas de que supieras lo a gusto que me encuentro contigo y no solo para charlar. El tenerte cerca me produce cierto placer y perdona si te ha desagradado ese beso, además de toda esta palabrería. No podía decir que yo no me sintiera a gusto con ella, pero en ningún momento había llegado a pensar que mi compañía le pudiera motivar algo distinto de lo que fuera mantener entre nosotras una bonita amistad. Algo tenía que decirle para que no le ofendiera el tener que marcharme. -Mira; Luisa, tú sabes bien que me gusta esta amistad que mantenemos, pero déjame que piense en todo esto que me dices y no lo considero una palabrería. Me halaga que te agrade mi compañía. Sin poder apartar sus manos de las mías pude levantarme del sillón al igual que hizo ella. De pié las dos, nos encontrábamos mirándonos fijamente y en verdad que sentí en esa mirada algo distinto, tan distinto que no me opuse a que sus labios se enlazaran con los míos en un desenfrenado beso. Sus manos pasaron a abrazarme y unidas en ese apasionante beso, algo que no experimentaba desde hace años, me quedé petrificada si saber que hacer, pero eso no impidió el que me dejara llevar a su habitación y allí tenderme en su cama. Fue fácil el poder desprenderme de la bata que llevaba puesta y ...
... mostrar mi cuerpo casi desnudo a sus ojos. -Estás buenísima, mi adorable Marta -fueron sus palabras mientras sus manos no dejaban de acariciarme. En esos momentos me hallaba por completo en una nube y tendidas las dos en la cama, un nuevo beso nos unió de forma pasional, entrando nuestras lenguas en juego con movimientos lentos y rápidos. Era algo sublime, ni con mi marido llegué a sentir esa sensación tan placentera. No iba a acabar allí ese estremecimiento que iba sintiendo mi cuerpo, Mis pechos quedaron al descubierto al ser despojados del sostén que llevaba, siendo estos acariciados con las manos de mi adorable vecina para después absorber con su boca mis pezones. El sumun llegó al ser toda mi vulva el centro de los lamidos de esa lengua tan estimulante, hasta que mi clítoris recibió sus caricias. Un gran grito de placer se escapó de mi garganta. Olvidado tenía de lo que era un orgasmo y la excitación de mi cuerpo era inmensa. No pude por menos que articular estas palabras: -¡Ay, mi vida,,,, que me has hecho, Luisa! -¿No te ha gustado lo que te he hecho? ¿Qué si no me había gustado?, me había enloquecido de placer. Era algo impensable lo que me había hecho y tenía que corresponder a ese placer. No pude por menos que atraerla hacia mí y darle un acalorado beso. Puse en ese beso toda mi energía para que supiera lo dichosa que me encontraba. Quien me iba a decir que en una mujer iba a encontrar algo que tenía olvidado y aunque me resistí al principio, estoy ...