1. La vida (16)


    Fecha: 06/07/2026, Categorías: Gays Autor: ozkar55, Fuente: SexoSinTabues30

    ... disimuladamente. Cuando nos acercábamos a donde debíamos separarnos, lo interrogué “Los gemelos me dijeron que podría haber sido peor para mi. También dijeron que vos me defendés. No entiendo…” y seguí “Cuando me la metiste creí que me matabas. ¿Cómo me defendés, entonces? No entiendonada, Joaco…”
    
    Me miró largamente, como para ver mi alma, antes de decir “Yo no puedo decírtelo, Betito.Vas a tener que pensar si querés creerle a los gemelos o no. Porque no puedo ayudarte con eso”. Siempre la incógnita. ¿Por qué no se defiende?, pensé, ¿por qué no me explica nada de lo que hizo hoy.
    
    “Ahora soy puto” dije en voz baja. Giró rápidamente la cabeza hacia mi y preguntó “¿Nos pediste que te lleváramos al bulín y te cogiéramos?”. Abrí grandes mis ojos y contesté algo indignado “¡No,vos sabés quenunca hice eso! ¿por qué me lo preguntás?”. Sin responderme, siguió “Si te hubiéramos dicho que te íbamos a coger, ¿hubieras ido con nosotros al bulín?”. Me quedé pensando antes de liberar mis dudas frente a él “No se… creo que no…”.
    
    “Bueno…” fue su dictamen “…no sos “un puto” entonces.Si querés pensarlo de alguna forma, sos “nuestro” putito, porque somos los que te desvirgamos. Pero nadiete va a obligar anadaniva a contar, no somos buchones”.
    
    Cuando llegamos a la esquina donde nos separábamos, se despidió con un “Chau Betito, hasta mañana” mirándome a los ojos. Me costó sostenerle la mirada lo suficiente para decir un simple “Chau” antes de continuar rumbo a mi casa.
    
    Cuando ...
    ... entré a casa encontré la habitual visita de unas de mis tías con dos de mis primos, mayores que yo que estaban sentados paveando con mi hermano. Saludé y, cuando tomaba rumbo a nuestra habitación, mi madre me miró caminar y dijo “¿Por qué rengueás, Beto, te golpeaste?”. Sentí un sudor frío correr por mi espalda pero contesté sonriendo “Me golpearon jugando a la pelota, mamá, no es nada”. Entonces el menor de mis primos mayores lo soltó, riéndose “¿Jugaron a la pelota con esta lluvia?… (risotada) ¡¿…no te habrán roto el culo en los baños a vos?!”. Juró que la piedra que sentí en el estomago no hubiera podido cargarse ni con un Bedford. Pero logré coordinar lo suficiente para girar hacia él y gritarle con falsa furia “¡Jugamos en el patio cubierto! ¡¡¡TARADO!!!”. Casi al mismo tiempo sonaron las cachetadas que le propinaba mi tía, que había saltado hacia él como movida por un resorte exclamando “¡Guarango! ¡ordinario! ¡como le decís esa asquerosidad a tu primito! ¡pedí disculpas,perdulario! ¡¡Ya vas a conversar con tu padre esta noche!!” a lo que su hijo, atajando bifes, respondía “¡Se me escapó,mamá, era un chiste! ¡No pegues más, era un chiste!”
    
    Mi madre sopesó mentalmente el asunto y, considerando que mi exabrupto estaba justificado al menos en parte, me sacó de escena con un “Anda a lavarte y cambiarte para la cena, Roberto. Ya debe estar por llegar tu padre.Y limpiá esos zapatos, mirá como estás dejando el piso”. “Sí mamá”, le respondí. Cuando giraba nuevamente hacia el ...