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Con el operario de una feria
Fecha: 06/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: insaciable, Fuente: CuentoRelatos
Vamos con mi nieto a la feria, no sé cómo a la gente puede gustarles estas diversiones cochambrosas. Polvo, ruido, olores de aceitazo, y sobre todo los operarios, con sus aspecto de desarrapados. Pero no hay manera, todas las criaturas se ven irremediablemente atraídas por las lucecitas cual polillas, y allí vamos ellas y sus abuelos. Se han montado en unos cochecitos que dan vueltas, han tenido tiempos mejores estos cochecitos, pero al menos parecen poco peligrosos. Desde luego en absoluto le dejaría montarse en la rueda de Chicago en esas barcas oscilantes. A saber quién las ha montado, seguro que esos gañanes medio alcoholizados que pululan entre las atracciones. Mientras mi nieto da vueltas y vueltas, el simple de su abuelo le hace fotos y cucamonas, yo me entretengo horrorizada en el paisaje humano, muchachos y chicas adolescentes gastándose el dinero en tonterías, abuelos en pantalón corto intentando cumplir como abuelos, mujeres tetonas y sonrientes, que se han abandonado para dar toda su vida a sus maridos e hijos, que inefablemente repetirán el ciclo vital de la cochinilla. Argg, un horror, no sé qué pintamos aquí entre toda esta chusma. Estoy deseando que mi nieto crezca para que empiece con el fútbol, la catequesis, y la escuela, así podrán formarse en un ambiente adecuado y correcto. Mira, ahí están los vecinos, a estos también los han arrastrado sus hijos a este muladar. Habrá que sonreír, je, je. Hola cariño, ¿Qué tal? etc. Ese operario como ...
... me mira, que descarado, así fue cuando llegó a pagar el derecho por el puesto, yo estoy en el comité y casi me desnuda y me hace el amor con solo la mirada. Esto me pasa por ponerme esta camisa, es demasiado clara, y se me transparenta el sostén, que apuro. No, esto me pasa por venir a este sitio. Nos vamos, que ya anochece, y tenéis que cenar. Bueno, dos vueltas más. Con la noche, ya vienen personajes todavía más cetrinos y el olor a chorizo frito aún es mayor. Debería saber que este pueblo la mayoría somos gente de orden, pero claro hay que contentar a todos, incluidos a los emigrantes y a sus hijos. Desde luego, que futuro nos espera. El operario se me ha acercado y me ha dicho una grosería, algo sobre mi culo, esto es demasiado, y mientras mi marido haciendo el tonto con el nieto. Al no responderle el tío este se ha envalentonado, y me está rozando, aprovechando que hay gente, ¡Ay Dios!, que esto acaba mal. Menos mal que mi nieto ya se ha bajado. Vamos, vámonos a casa. Cuando estamos ya saliendo del descampado donde están instaladas las atracciones, no puedo evitar girar la cabeza. Allí está el operario, mirándome fijamente, una mano puesta en el paquete y con la otra haciendo gestos de cómo se si se estuviera masturbando. Mi nieto y mi esposo ni se dan cuenta de que me he quedado algo retrasada, están entretenidos con unas repugnantes golosinas de azúcar y en que no se les escapen unos globos. Por un lado, me he sentido humillada, pero un ligero ...