1. Con el operario de una feria


    Fecha: 06/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: insaciable, Fuente: CuentoRelatos

    ... escalofrío no del todo desagradable me ha recorrido el cuerpo.
    
    He logrado bañar a mi nieto, su mamá está en el trabajo y yo me encargo de cuidarlo, de cenar para que hablar, ni lo hemos intentado, con todas las golosinas que han comido en la feria ya van servidos. Mi marido se ha puesto a leer un libro y yo he tenido tiempo para bañarme. He puesto abundantes bolitas de olor en el baño, quiero olvidar ese abominable hedor de la feria, tengo arena en los pies y estoy molida. Me voy relajando y vuelve a mi la imagen de ese tosco operario, atraído por mi figura.
    
    Me lo imagino en ese momento vendiendo entradas, apretando tornillos oxidados y entre dos casetas haciéndose una paja pensando en mis tetas. Casi lo puedo ver, mis manos al tiempo se van a la entrepierna, me empiezo a acariciar, mis dedos van despertando mi sensibilidad, mis pezones se ponen tiesos, cuanto le gustaría al tipejo ese verme así. Me he quedado casi dormida en la aspersión, el agua se ha quedado fría, salgo y me pongo una bata sin nada adentro, mi marido ahí está en el sillón, dormido con el libro en las manos. El domingo se ha acabado, mañana será otro día.
    
    Lunes, todo de nuevo en marcha, niños al preescolar, marido a la oficina, y yo a hacer los numerosos recados que tengo que hacer. Salgo en mi bicicleta a realizar mi recorrido por la carnicería y el mini supermercado.
    
    He pasado cerca de la feria rumbo a la casa de una comadre, está muerta, las atracciones despojadas de sus lucecillas y ...
    ... estrepitosas músicas parecen menos horribles, simplemente muestran lo que son, hierros y maderas viejas. No he podido por menos de ir lentamente bordeando el solar. He divisado a mi operario, la misma ropa, la misma cara mal afeitada, está desmontando una especie de andamiaje.
    
    Me ha visto, y sonríe, me señala su entrepierna. No aguanto más, voy a aclarar este asunto. Aparco mi bicicleta, y con mis zapatos tennis recorro rápidamente la distancia hasta donde esta ese bruto. El operario se ha quedado un poco pasmado, este no sabe con quien se las gasta. Balbucea despectivamente algo como disculpándose, pero sus ojos están fijos en mi pecho. No le doy opciones.
    
    –Vamos cabrón, ¿Qué es lo que quieres? ¿Culearme?, pues vamos a culear, pero ya.
    
    El operario ha abierto su boca, hasta se le cae un poco de baba. Me ha gruñido que le siga, y yo le sigo. Alguna mujer de los operarios, sucia y desaliñada pasa a mi lado y me mira con sorna, pero calla prudente. Hemos entrado en una roulotte, la deben emplear varias personas, desordenada, sucia, huele a cerrado, ropas por el suelo, y las superficies de formica no han visto un estropajo hace tiempo.
    
    En un colchón de espuma, verde, sin cubrir, ahí es donde este cabrón me va a coger. Me quito la falda negra y las medias, cuando me voy a quitar las bragas, el operario que hasta ese momento estaba como parado me lo impide. Me mete la mano en la entrepierna y me aprieta fuerte. Me hace ponerme con el culo en pompa, y mete su cara en mi trasero, ...