1. Descendiendo en la perversion: Fernando comienza a sentirse p3do.


    Fecha: 08/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Autor: Byron6969, Fuente: SexoSinTabues30

    ... que el niño no dejaba de mirarlo, casi embobado, al punto que lo estaba incomodando.
    
    Los minutos fueron pasando junto al ruido de la televisión, hasta que de un momento a otro la noche llegó. Fernando preparo una cena rápida y llamó a Lucas a comerla, pero mientras lo hacían, el pequeño le derramó bebida en su pantalón.
    
    – L: Ay no perdón Fer, yo no quería – Se lamentó al tiempo que miraba al suelo con tristeza.
    
    – F: Tranqui, sigue comiendo mientras me cambio.
    
    Entonces se dirigió a la habitación que Manuel le asignó, un cuarto pequeño con apenas una cama personal, una mesa de noche y un gran espejo. El pantalón cayó al suelo apenas entró, quedando en ropa interior. Tomó unos minutos para admirar su cuerpo en el espejo, flexionando sus extremidades y deleitándose con lo bien que se estaba poniendo.
    
    Con razón Lucas se le quedó viendo embobado, si el gym le estaba convirtiendo en un macho. Aun no estaba muy musculoso, pero ya no era el chico flacucho de antes. Sobre todo sus hombros, sus brazos, piernas e incluso sus nalgas estaban más grandes, más cuando flexionaba frente al espejo, algo que al pequeño le hizo abrir la boquita de la impresión, por la belleza de su joven cuerpo.
    
    Fernando no lo sabía, pero detrás de la puerta se hallaba el niño, oculto, disfrutando de su momento de narcicismo. Los múltiples agujeros en la puerta de madera le daban una vista estupenda al cuerpo del mayor, que, aunque estaba casi de espaldas, lo disfrutaba a pesar de su corta ...
    ... edad.
    
    En un momento, Fernando flexionó ambos brazos hacia su cuello ofreciéndole al niño una vista clara de sus axilas repletas de cientos de pelos negros con rastros de sudor, algo que al niño le impactó, y el sentimiento incrementó cuando Fernando se giró y le enseñó sin intención el gran bulto casi que se le marcaba en su apretado calzón.
    
    Lucas observó con detenimiento como el joven buscó en su mochila la ropa de repuesto y acto seguido, vio como llevó sus manos al calzón y lo deslizó hasta el suelo, haciendo rebotar su trozo carnoso en reposo, igual de peludo que sus axilas y algo sudado por el calor. La carita de pequeño cambió de asombro a un tipo de deslumbramiento, lo que hizo que se recostara de más y abriera la puerta con su peso.
    
    – F: ¡Lucas! ¡Qué haces acá! – le preguntó en voz alta intentando taparse la verga con las manos.
    
    – L: Amm ya terminé Fer, ya me comí todo.
    
    – F: Que bueno pequeño, pero espérame afuera – respondió señalándole la puerta.
    
    – L: Fer ¿Por qué tienes pelos en tu espada? – le preguntó con voz tierna ignorando su petición.
    
    – F: ¿En mi espada? ¿Cuál espada?
    
    – L: Ahí – le dijo señalando su entrepierna – La espada de los hombres, mi tío me lo enseñó.
    
    – F: Aaah – captó – Sí, es que lo adultos tenemos pelos en la espada ¿Entiendes?
    
    – L: ¿Y porque mi tío no tiene? – contrarrestó subiéndose en la cama y empezando a mover los piecitos con inocencia.
    
    Fernando arqueo la ceja ante la confesión, ¿acaso Lucas había visto denudo a su ...