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Crónica de un incesto anunciado: Ernesto y Andrea
Fecha: 09/07/2026, Categorías: Incesto Autor: yo mismo, Fuente: TodoRelatos
... frenillo de la polla de Ernesto que terminó de hacer el trabajo. Su coño explotó en una nueva oleada de flujos que se mezclaron con el semen de él, hasta que exhausta se quedó finalmente quieta sintiendo el orgasmo y los flujos que la inundaban, y que pronto empaparían por completo el sofá. Ambos se quedaron así un rato, con sus cuerpos abrazados, ardiendo de deseo, sudados, y con las respiraciones agitadas, que a cada minuto que pasaba se iban calmando cada vez más y más. Tres meses antes: Ernesto y su hermano trabajan como camioneros. Pasan mucho tiempo fuera de casa, pero como hombres ardientes que son necesitan descargar con frecuencia, y no siempre están en casa. Ernesto está soltero, pero el padre de Andrea está casado, y por lo tanto su mujer no está cuando la necesita. Hace tiempo, bastante, van de putas. Clubs de alterne, clubs de carretera, conocidos y frecuentados por camioneros cuando están lejos de casa, y como dijimos las pajas no son suficiente. -¿Vas a subir a tu hija tú, o me encargo yo de llevarla? -le preguntó esa mañana de otoño Ernesto a su hermano Simón. -Hermanito. -le contestó dándole un toque en el hombro-. Necesito que lleves tu a Andrea, yo tengo que, ya sabes, darme una alegría. Pararemos en el hostal donde solemos parar cuando vamos por la A-1, y le diremos a mi hija que tengo que dejarla unas horas contigo, con su querido tío, que yo tengo que recoger material para subir en el camión, tú ya me entiendes. Dormirás con ella en el ...
... motel, en camas separadas, por supuesto, y luego nos encontraremos cuando yo haya descargado convenientemente. -Tú sí que sabes hermano, jajajaja. -le respondió Ernesto devolviéndole el toque-Pero la próxima vez que subamos, seré yo el que me alivie, ¿entendido? Andrea, ajena a lo que tenían preparado su padre y su tío, estaba esperándoles en la puerta de la casa de Simón, con ropa de abrigo y la mochila colgada a un lado mientras veía llegar el camión de su padre. Golpeó el suelo con los pies para tratar de entrar en calor, pese a lo bien abrigada que iba, y miró fijamente a la cabina donde iban ambos, hasta que finalmente el camión se detuvo en la entrada de la casa. -Hola cielo, ¿cómo estás? -le preguntó Ernesto sin darle tiempo a contestar cuando bajó del camión, dándole un fuerte abrazo. -Bien tío, bastante bien. -le contestó ella mirándole a los ojos, algo que Ernesto valoraba bastante en la gente-. Era de las pocas veces que iban a estar juntos los tres, y la primera en un viaje de trabajo. Iban a llevar a Andrea con su madre hasta su segunda residencia en el norte, aprovechando uno de los numerosos viajes de trabajo. Pese a la baja temperatura, Ernesto conducía el camión en pantalón corto. Andrea situada en la parte de detrás de la cabina, no quitaba ojo a la carretera que se extendía por delante de ellos. De vez en cuando echaba un vistazo rápido a la mano de su tío cuando este cambiaba de marcha. Su padre se dio cuenta. -¿Quieres ver la cabina ...