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Crónica de un incesto anunciado: Ernesto y Andrea
Fecha: 09/07/2026, Categorías: Incesto Autor: yo mismo, Fuente: TodoRelatos
... limitaba a mirar la carretera y de vez en cuando apretar los puños enfadada. Cuando bajaron del camión, Andrea dio un portazo y caminó despacio hasta el motel. Ernesto la alcanzó enseguida y le puso la mano en el hombro para consolarla. -Buenas noches, señor Diaz. Aquí tiene la llave de su habitación. Desgraciadamente no nos quedan habitaciones con camas individuales. Tenemos la 119 con cama de matrimonio. -les explicó el recepcionista, un hombre bajito y con la cara arrugada al que Ernesto conocía de otras veces en las que se habían alojado su hermano y él, o en solitario. -Yo dormiré en el sofá cielo, tu duerme en la cama. -le dijo Ernesto a Andrea. -Quiero dormir contigo tito. No me dejes sola esta noche, por favor. -le rogó ella casi con lágrimas en los ojos. Cuando se metieron los dos en la cama, la calefacción estaba encendida, pero no calentaba lo suficiente, Andrea se acercó hasta pegarse a su tío. -¿Qué te ha pasado cielo? ¿Por qué estás tan triste? -le preguntó Ernesto mientras Andrea posaba su mano en su pecho peludo. -Papá. He visto a papá con una mujer, tito. Y no era mamá. -le contestó ella con lágrimas en los ojos. -Te entiendo cielo. –le dijo él acariciándole el pelo-. Sin darse cuenta se había pegado todavía más a ella. -¿Lo entiendes tito? ¿Entiendes cómo me siento? -le volvió a preguntar ella con las dos manos sobre su pecho. -Siento que hayas tenido que verlo tesoro. Tu padre y yo pasamos mucho tiempo fuera por trabajo, no ...
... estamos en casa todo lo que nos gustaría, pero, somos hombres, y como todos los hombres necesitamos tener sexo de vez en cuando. No quiso decirle que en realidad necesitaban tener sexo muy frecuentemente. -Pero tú no estás casado tito, papá si lo está. ¿Qué pensará mamá si se entera de esto? ¿Seguirá queriéndolo igual? -no dejaba de preguntarle con lágrimas en los ojos. Ernesto comenzó a excitarse. Sentir el cuerpo de su sobrina pegado al suyo, aunque llevara puesto el pijama, le hizo estremecerse. -Te quiero tanto tito. Déjame abrazarte. ¿Quieres? -Claro cielo, siempre que quieras puedes abrazarme. -le contestó él bastante excitado ya. El muslo de Andrea rozó su entrepierna sin querer y enseguida su pene se enderezó. Al notarse así, Ernesto se dio la vuelta dándole la espalda, y para disimular le pidió a su sobrina que se durmiera, que ya era tarde. Al rato la oyó dormir mientras la lluvia seguía cayendo fuera golpeando los cristales de la ventana. Quiso dormirse, pero la visión de Andrea de espaldas a él no le dejaba dormir. Además, el pantalón del pijama, junto con las braguitas, se le había bajado un poco, por lo que dejaba al descubierto la rajita del culo de su sobrina. Se levantó de la cama con cuidado de no hacer ruido, y se dirigió al baño. Encendió la luz del espejo del lavabo y se miró en el. Su sobrina seguía durmiendo a sus espaldas. Entrecerró la puerta del lavabo, se bajó el calzoncillo, y liberó su pene que apuntaba firme como un mástil ...