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El Castillo de Naipes que Derrumbé – (Parte 6)
Fecha: 09/07/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Infidelidad Sexo en Grupo Autor: Arya la redactora, Fuente: SexoSinTabues30
... zorra”, dijo el bajito, arrodillándose frente a mi cara. Su verga, corta pero ancha, olía a mugre, y me la metió en la boca sin aviso, sus manos en mi nuca empujando. Me ahogué, la saliva goteándome por la barbilla, mientras él follaba mi garganta, sus tatuajes borrosos por las lágrimas. El gordo gruñó, corriéndose dentro de mi coño, el semen caliente resbalando por mis muslos, y se apartó, jadeando como cerdo. El flaco con cicatrices tomó su lugar, levantándome para ponerme a cuatro patas. Mi culo apuntaba al cielo, mis tetas colgando, rebotando con cada movimiento. Su verga, larga y huesuda, entró en mi coño, resbalando por el semen del gordo. “Qué apretada, putita”, dijo, sus manos huesudas clavándose en mi cintura mientras bombeaba rápido, el slap-slap de su pelvis contra mi culo llenando el lote. Intenté cerrar los ojos, pero el moreno musculoso me jaló el pelo, obligándome a mirarlo. “Ahora el culo, morra”, gruñó, escupiendo en su mano. Me empujaron boca arriba otra vez, el flaco todavía dentro de mi, sus embestidas torpes pero crueles. El moreno se puso detrás, levantándome las piernas hasta que mis rodillas tocaron mis tetas. Su verga, gruesa como un puño, empujó contra mi ano, y grité, un alarido que rasgó la noche. “¡No, por favor, no, por ahí no!” lloré, pero entró sin lubricante, desgarrándome, el dolor cegándome como fuego. Bombeó lento al principio, gruñendo, sus manos fuertes apretando mi culo, mientras el flaco seguía en mi vagina, sus cicatrices ...
... brillando con sudor. El joven de pelo largo no esperó. Se paró sobre mí, su verga larga y venosa frente a mi cara. “Chupa, pinche zorra”, ordenó, y cuando abrí la boca para gritar, me la metió, follándome la garganta hasta que tosí, el semen del bajito todavía pegado en mi lengua. Mis tetas rebotaban descontroladas, aplastadas por mis rodillas, los pezones raspándose contra mi piel. El bajito se masturbaba a un lado, sus manos sucias tocando mis tetas, pellizcándolas hasta dejarlas rojas. “Qué rica estás, mami, pa’ partirte a cada rato”, dijo, corriéndose otra vez, el semen salpicándome el pecho. Se turnaron sin parar, cambiándose de lugar como si fuera un maldito juego. El moreno salió de mi culo, metiéndosela al flaco en la boca mientras el gordo volvía a mi coño, levantándome para sentarme sobre él, su panza aplastándome. El joven me folló el culo desde atrás, los dos moviéndose descoordinados, sus vergas chocando dentro de mí. Grité hasta quedarme sin voz, el dolor y el semen mezclándose, mi piel canela marcada por sus uñas, mi pelo rizado pegado a la cara. El flaco se corrió en mi boca, el moreno en mi culo, el gordo en mi coño, y el bajito en mis tetas, sus risas cortándome más que sus manos. Me dejaron tirada, mi cuerpo temblando en el polvo, el semen goteando de mi vagina, mi culo, mi cara, mis tetas. Intenté arrastrarme, mis uñas negras clavándose en la tierra, pero no podía moverme. “Ethan”, susurré, su nombre quemándome la garganta, y entonces— Abrí los ojos. ...