1. Entre Tu Y Yo – Capítulo 2 – Primeros conflictos


    Fecha: 11/07/2026, Categorías: Gays Autor: Francisco, Fuente: TodoRelatos

    ... ella, con descaro, lo besó en la boca frente a todos. Alejandro no hizo nada por detenerla, y Sugey comentó:
    
    —Mira, se ven tan enamorados…
    
    —Pues sí… creo que he perdido toda oportunidad con él —dije, hundido.
    
    —¿Y qué pasó con mi primo? —preguntó Sugey.
    
    —Se me declaró —respondí, sorprendiéndome a mí mismo.
    
    —¿Qué? Pero si tu primo nunca mostró señales de ser gay. Hasta se llevó a una mujer casada; por eso se mudaron al oriente, porque el marido de esa mujer lo buscaba.
    
    —No me lo vas a creer, pero sí… se me declaró —insistí.
    
    —Bueno, solo te lo digo —dijo Sugey, encogiéndose de hombros.
    
    Mientras charlábamos, una chica llamada Karina se nos acercó y me pidió hablar afuera. Salimos a un lado del patio:
    
    —Mira… quería hablarte de Arturo. Es algo muy importante —dijo, con nerviosismo.
    
    —Dime, ¿lo conoces de alguna otra parte? ¿Es bueno o malo lo que quieres contarme? —pregunté, curioso y a la vez preocupado.
    
    —Es… complicado. Es algo muy fuerte —respondió, dudando.
    
    Mientras tanto, en el aula, Andrea y Alejandro estaban rodeados por un grupo de chicos curiosos:
    
    —Bueno, Alejandro… hoy te voy a dar un “premio”, y todos lo van a ver —dijo Andrea con picardía.
    
    —¿Qué cosa me vas a mostrar? —preguntó Alejandro, incómodo.
    
    —Siéntate en esta silla, por favor… te voy a hacer un stripper —dijo ella, provocativa.
    
    Los chicos empezaron a gritar, animando la escena: “¡Sí, sí, sí!”
    
    Sugey y otra amiga, Fernanda, salieron corriendo a buscarme, mientras ...
    ... Karina y yo seguíamos hablando:
    
    —Déjate de rodeos y dime lo que quieres decirme —le pedí, impaciente.
    
    En ese momento, Arturo apareció junto a nosotras:
    
    —Tú no te vas a ningún lado. Ahora tú y yo vamos a hablar —dijo con determinación.
    
    Volvimos al aula justo cuando Andrea estaba encima de Alejandro. Al verme llegar, soltó al instante al chico y me miró con una mezcla de miedo y sorpresa. No pude contener las lágrimas: me sentía devastado. Sugey me abrazó y me dijo:
    
    —No llores, amigo… él no se lo merece.
    
    —Lo sé, amiga, pero… lo amo. Estoy completamente enamorado de él —dije, con la voz temblorosa.
    
    —Se te nota… nadie llora solo por ver a un chico con otra chica sentada en sus piernas —comentó Sugey, con comprensión.
    
    —Ya no voy a llorar —dije, tomando aire—. Le voy a dar una oportunidad a tu primo… y así lograré olvidarlo.
    
    —Es tu decisión, amigo. Solo tú sabes lo que debes hacer —me aconsejó Sugey.
    
    Mientras íbamos de regreso al aula, nos cruzamos con Alejandro, que parecía agitado.
    
    —¿Podemos hablar? —me pidió, con un hilo de voz.
    
    Mientras tanto, Arturo y Karina discutían en otra parte del colegio:
    
    —¿Qué pasa? ¡No me vas a arruinar la vida! —exclamó Arturo.
    
    —¿Mi vida y la tuya? —replicó Karina, furiosa—. Cuando tú destruiste la mía…
    
    —¿De qué hablas? —dijo Arturo, nervioso—. No me busques, no te atrevas a hablar con Francisco, porque soy capaz de…
    
    —¿Capaz de qué? —gritó Karina—. Ya me has destruido, y ahora todo el colegio se va a ...