1. Compañeros - Capítulo 19: Yogurines


    Fecha: 12/07/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... de gusto al sentir ese esfuerzo—. ¡Sí, así, fóllame duro! —aulló, dejando caer todo su peso sobre él una y otra vez. El sofá chirriaba bajo su ajetreo salvaje.
    
    En la alfombra, Eva y Jordi habían tomado otra dirección: Eva estaba ahora tendida boca arriba sobre la alfombra, desnuda por completo salvo las medias, con Jordi entre sus piernas lamiendo su sexo con dedicación. Eva gemía con clase, la cabeza echada sobre la alfombra, una mano guiando la nuca de Jordi contra su entrepierna. —Así… qué lengua tan traviesa tienes, cielo… —murmuraba, entrecerrando los ojos. Jordi estaba fascinado: su primera vez comiéndole el coño a una mujer mayor, y vaya mujer. El sabor a almizcle y humedad lo embriagaba mientras su lengua jugaba con el clítoris de Eva, rodeándolo, presionando justo como ella le indicaba con sus suspiros.
    
    —Mmm… para, para, querido —dijo de pronto Eva, apartándolo con delicadeza—. No quiero correrme todavía. Quiero sentirte dentro…
    
    Jordi obedeció, incorporándose sobre sus rodillas. Eva, con elegancia innata incluso desnuda, se puso en cuatro apoyada en sus antebrazos, ofreciendo su trasero respingón y su intimidad empapada a Jordi. Miró hacia atrás y le dedicó una mirada cargada de lujuria: —Póntelo y métemela —ordenó suavemente, extendiendo un preservativo hacia él.
    
    Jordi se enfundó el condón con dedos temblorosos y se posicionó tras ella. Agarró su miembro cubierto y lo pasó por la abertura de Eva, empapándose bien en sus flujos. Luego empujó despacio, ...
    ... deslizando su verga en ese cono caliente de placer. Ambos gimieron cuando las caderas de Jordi chocaron contra las nalgas de ella: estaba completamente dentro. Sin mediar palabra, Jordi empezó a embestir, agarrando a Eva de la cintura con ambas manos para tener apoyo. Eva gemía con cada golpe, sus pechos balanceándose bajo su torso.
    
    —Sí… así, precioso… —lo animaba ella, moviendo también sus caderas hacia atrás para encontrarse con sus empujones. Jordi aumentó el ritmo, maravillado de la sensación. Se sentía increíble, y la visión era de ensueño: las medias blancas de Eva enmarcaban sus muslos, su espalda se arqueaba cada vez que él se hundía en ella, y de sus labios escapaban gemidos refinados que le volvían loco. Jordi se inclinó sobre su espalda y comenzó a besarla entre los omóplatos, sin dejar de bombear. Eva ronroneó de placer por aquel gesto tierno en medio de la crudeza. —Sigue así, no pares… dame todo… —susurró. Jordi cumplió, acelerando. El sonido de sus pelvis chocando se mezclaba con los jadeos cercanos de las otras parejas.
    
    Y es que el salón entero era ya una sinfonía de sexo: gemidos femeninos fuertes, respiraciones masculinas trabajosas, piel contra piel chocando. Un olor dulce a sudor y flujo sexual impregnaba el aire.
    
    Luis sentía gotas de sudor resbalando por su sien mientras Sofía seguía montándolo sin piedad en la butaca. La postura era intensa: él sentado y ella rebotando sobre su verga, aplastando sus muslos con los movimientos. Sus tacones le ...
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