1. Manuel pasa una noche en la Cueva del Oso


    Fecha: 15/07/2026, Categorías: Gays Autor: GTor0, Fuente: TodoRelatos

    ... pantalones. Me llevó a una sala privada, un cuartucho con un colchón en el suelo, cadenas en las paredes y un espejo enorme que reflejaba todo. Pero no estábamos solos: dos osos se unieron, amigos de Carla, ambos de unos 40, con barbas espesas, pechos peludos y pollas que ya asomaban bajo sus arneses de cuero. Uno era calvo, con tatuajes de dragones en los brazos; el otro, con una cicatriz en la mejilla, tenía un piercing en la polla que brillaba bajo la luz roja.
    
    Carla me empujó al colchón. "Desnúdate, puta," ordenó, y obedecí, quitándome todo, mi barriga temblando, mis canas húmedas de sudor. Los osos se rieron, acariciando sus pollas. "Mira qué oso tan rico, todo para nosotros," dijo el calvo. Carla se quitó el corsé, sus tetas rebotando, y me puso de rodillas. Su polla era gruesa, no tan grande como las dominicanas, pero venosa y dura. Me la metí en la boca, chupando con avidez, lamiendo desde la base hasta la punta, saboreando el precum salado. Arcadas subían, pero empujé más, intentando tragarla entera, mi garganta protestando mientras ella me agarraba el pelo. "Chupa, perra," gruñó, follándome la cara, sus tetas balanceándose sobre mí.
    
    Los osos se unieron: el calvo me dio su polla, gruesa y pesada, con ese piercing frío rozando mi lengua. La chupé, alternando con la de Carla, arcadas fuertes, saliva goteando por mi barbilla. El de la cicatriz se arrodilló detrás, lamiéndome el culo con una lengua experta, metiéndola dentro, haciéndome gemir mientras chupaba. ...
    ... "Qué culo apretado, viejo," dijo, escupiendo en mi ano antes de meter un dedo, luego dos, abriéndome. Carla se sentó en mi cara, su culo moreno sobre mi boca, y lamí, metiendo la lengua en su ano mientras ella gemía. "Eso, come culo, puta," dijo, mientras el calvo me follaba la boca, el piercing golpeando mi garganta.
    
    El de la cicatriz me levantó, poniéndome a cuatro patas en el colchón. Lubricó su polla con gel y me la metió, dura y profunda, el dolor inicial convirtiéndose en placer puro. Embestía como un toro, mi barriga rebotando, mientras Carla me follaba la boca, sus tetas golpeando mi frente. El calvo se masturbaba, mirando, hasta que dijo: "Vamos a romperlo." Me tumbaron de espaldas, el de la cicatriz siguiéndome follando el culo, y Carla se subió encima, metiendo su polla junto a la del oso. Joder, dos pollas en mi culo, estirándome hasta el límite, un dolor ardiente que se mezclaba con un placer brutal. Grité, "¡Folladme, cabrones!", mi polla dura sin tocarla, mientras embestían, sus vergas frotándose dentro de mí.
    
    El calvo no se quedó atrás: se metió en mi boca, follándome la cara mientras los otros dos me destrozaban el culo. Me corría sin manos, el semen salpicando mi barriga, pero seguían, rotando posiciones. Carla me folló sola, sus tetas rebotando, mientras los osos se turnaban en mi boca. Luego, el calvo y el de la cicatriz volvieron a mi culo, otra doble penetración, sus pollas chocando, mi próstata explotando de placer. "Toma, puta," gruñían, corriéndose ...