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Compartiendo más que el viaje (1 y 2)
Fecha: 17/07/2026, Categorías: Gays Autor: muscleaddict, Fuente: CuentoRelatos
... Perfecta. Empecé a bombear, lento primero, disfrutando cada milímetro, el roce viscoso, el calor animal, el peso del líquido que se agitaba con cada embestida. Los gemidos me salían solos. Marco se reclinó en la cama, viendo todo, jadeando todavía, su mano en su verga semierecta, como admirando la escena. No tardé mucho. El placer subía como una ola imparable. Apreté los dientes, bombeé más rápido, y con un gruñido gutural, me vine también, soltando toda mi carga dentro del fleshlight saturado. El juguete, ya completamente lleno, empezó a gotear semen mezclado por los bordes, tibio, brillante. Ambos quedamos un momento en silencio, respirando fuerte, nuestras pieles brillando de sudor, nuestros cuerpos latiendo todavía con los últimos espasmos de placer. Después, nos miramos, sin palabras, no sabíamos qué seguía. Agarré una copa del minibar, con cuidado, incliné el fleshlight sobre ella, el contenido cayó: un flujo pesado, espeso, blanco, caliente. La copa se llenó hasta el borde. Nos miramos, riéndonos, sudados, sabiendo que habíamos llevado la camaradería a otro nivel que no muchos podían entender. Esa noche, no solo compartimos cuarto… compartimos algo más salvaje, algo más crudo Segunda parte: El reto. La copa estaba allí, llena hasta el borde, caliente y espesa. Nuestro semen mezclado, nuestras corridas frescas, desbordándose en un símbolo perfecto de lo que acabábamos de hacer. Nos mirábamos entre risas pesadas, todavía ...
... sudados, todavía con las venas marcadas de la tensión. —Y ahora… ¿qué hacemos con esto? —preguntó Marco, medio en broma, pero con un brillo retador en los ojos. Yo sonreí de lado. —¿Te atreves a ir más lejos? —le dije, acercándome a la copa. Él se cruzó de brazos, todavía con la verga colgando, semi endurecida, mirándome directo. —¿Qué tienes en mente, cabrón? Sin decir palabra, agarré la copa, la levanté y la acerqué a mis labios. La mezcla caliente olía fuerte, potente, masculino. Mi lengua salió, recogiendo un poco del borde. Hasta que empecé a beberla lentamente. El sabor denso, salado, amargo y caliente me explotó en la boca. Era brutal, era como beber la esencia misma del sexo. Él soltó una risa nerviosa, pero su verga empezaba a endurecerse otra vez, lentamente. —No mames… —susurró, excitado. —¿Qué, te rajas? —lo reté, extendiéndole la copa. Por unos segundos dudó. Pero la testosterona, la adrenalina, el fuego de lo que habíamos hecho… pudieron más. Se acercó. Tomó la copa con una mano firme, la levantó y me miró una última vez. Bebió un trago largo y espeso, dejando que parte de nuestra corrida bajara por su garganta mientras sus ojos se cerraban, disfrutando del asqueroso placer de romper cualquier límite. Cuando bajó la copa, se limpió la boca con el dorso de la mano, su respiración pesada. —Verga… —jadeó, con una sonrisa cargada de lujuria. El ambiente se volvió eléctrico, estábamos duros de nuevo. Las reglas habían volado ...