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Por fin cumplí mi sueño: Un trío con mi novia y mi prima Blanca
Fecha: 19/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Donner1417, Fuente: CuentoRelatos
... la universidad. No podía decirle todo aquello sin que comenzara a dudar de nuevo, así que seguí moviéndome dentro de ella. —Al menos deberíamos pasar otro fin de semana solos, como la primera vez —dijo con la voz entrecortada, estaba a punto de venirse. —De acuerdo, Blanca, mi amor, el próximo fin de semana podemos irnos a Vallarta, he ahorrado algo desde que empecé a trabajar en el call center. —Sí, qué rico va a estar, te amo… —dijo viniéndose y empapando mis muslos de sus fluidos. —Yo te amo a ti, primita, todo va a estar bien —respondí expulsando mi semen en su coñito. Al día siguiente, Irene se decepcionó cuando le dije que ese fin de semana no podría verla porque tenía “un viaje familiar” a Puerto Vallarta. —¿Por qué no me llevas? —me dijo hundiendo su cara en mi pecho. —Me encantaría, flaquita, pero ya sabes cómo es mi familia medio rara. Aunque les caes de maravilla. Te prometo que a la próxima. —Bueno… —dijo sin sospechar nada. —Pero te propongo algo, podemos vernos todos los días esta semana y desahogar las ganas para que no nos extrañemos algo, ¿qué opinas? —¡Me parece perfecto! —chilló emocionada y comenzó a besarme el cuello. Estábamos en mi cuarto y podíamos coger siempre y cuando no hiciéramos tanto ruido. El martes Blanca me reclamó por WhatsApp. —¿Cómo que no nos veremos hasta el sábado? Le expliqué las razones y aceptó de mala gana. —Pues tú te lo pierdes, voy a pasarla con Samuel y te veo el sábado. Ya había ...
... anticipado su respuesta y procuré que no me afectara. Podría disfrutar del coño de Irene. Para complacerme, se había rasurado el vello en forma de corazón. Era toda una diosa desquiciada y me volvía loco. Sé que está mal, pero cuando le decía te amo a cualquiera de las dos mujeres de mi vida, no mentía. El miércoles invité a Irene a pasar la noche en casa, mis padres como siempre estarían fuera de la ciudad. Podríamos irnos juntos a la escuela como habíamos hecho en varias ocasiones. Esa pequeña rutina me encantaba, la sentía como la de un matrimonio. Luego pensaba en que debería estar viviendo eso con Blanca y sentía culpa. Pero ya llegaría nuestro momento. Después de clases fuimos a comer y de ahí de vuelta a casa. Pasamos al súper por tres botellas de vino, quesos y carnes frías. Pasaríamos la tarde y toda la noche viendo películas desnudos y por supuesto, cogiendo como si fuese la última vez. A las nueve de la noche tocaron el timbre. Era Blanca. La erección se me bajó y le pedí a Irene que se vistiera. Yo hice lo propio. La recibí en la sala. —Prima, ¿cómo estás? Qué gusto verte —le di la bienvenida tratando de mantener la calma. Irene bajó las escaleras aun poniéndose una camiseta mía de Black Shabbath. —Bien, primito, ¿puedo pasar? ¿Están mis tíos? —No, salieron de la ciudad, estoy con mi novia, Irene. Ya te la había presentado. —¡Prima! Qué gusto volver a verte —le dijo a Irene mientras la estrechaba entre sus brazos. ¿A qué estaba jugando Blanca? ...