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Por fin cumplí mi sueño: Un trío con mi novia y mi prima Blanca
Fecha: 19/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Donner1417, Fuente: CuentoRelatos
... —Amor, te reto a que beses a tu prima. Irene no sabía que acababa de abrir la caja de Pandora. —Si te atreves… Blanca y yo nos miramos. Yo con incredulidad y ella con lujuria. Nos acercamos hasta tocar nuestros labios y nos dimos un beso tierno pero largo. Después de varios segundos, fue Irene quien nos separó. —Ya, ya, que me pongo celosa. Te toca dictar el reto, amor. —Eh… —no supe qué decir. Ambas mujeres me miraron con anticipación. Decidí que debía jugar con sus reglas. —Amor, te reto a que beses a mi prima. —Ahora sí comenzó el juego —dijo Irene visiblemente ebria y caliente. Miré a Blanca, hizo una mueca de incredulidad pero recobró la compostura con rapidez. —Ven aquí, prima —le dijo a Irene y la atrajo hacia ella posando la mano en su nuca. Se besaron largamente mientras yo, a un costado, comencé a acariciar mi verga, que ya estaba lista para entrar en cualquiera de esas dos mujeres. Se separaron y notaron mis movimientos. —Vaya, vaya, amor, sí eres todo un caliente, ¿te gustó lo que viste? —preguntó Irene. —Sí, me ha encantado —confesé —Sigamos jugando. ¿A quién le toca dictar el reto? —Antes de que otra cosa pase —interrumpió Blanca —¿les molesto si me quito la blusa? No soporto el calor. Nadie dijo nada. Blanca se sacó la blusa de tirantes, dejando al descubierto sus hermosos pechos pequeños. Tuve que hacer uso de toda mi fuerza de voluntad para evitar lanzarme a lamer esas tetitas que invitaban a saborearlas. —Tienes razón, el ...
... calor está terrible —dijo Irene para no quedarse atrás y también se quitó mi camiseta. Sus pesados pechos cayeron de una manera hipnótica. Ambas mujeres me voltearon a ver. —Está bien, está bien —dije y me quité la camisa. —No, oh, —dijo Irene —Todo. Blanca estuvo de acuerdo con la mirada. Me quedé en bóxers y con la verga empujando violentamente la tela negra. —Bien, amor, así estás perfecto —me acarició el abdomen pasando la mano por mi erección. Metió la mano debajo de la tela y comenzó a masturbarme mientras me besaba con los ojos cerrados. Yo mantuve los ojos abiertos y miré de reojo a Blanca, esperando su reacción. Estaba lívida, pero también muy excitada. Observó cómo Irene al fin liberaba mi verga y me masturbaba como Dios manda mientras bebía su vino y se tocaba los pezones. Apuró su vino y al fin se aproximó. Jaló del pelo a Irene y yo intuí problemas, pero sólo la besó con pasión para luego acercar sus labios a mi erección y comenzar a mamar. Por su parte, Irene me empujó, dejándome boca abajo en el sillón, se quitó las bragas y puso su maravilloso coño sobre mi cara, comencé a lamer sus labios y clítoris. Era el mejor día de mi vida. Blanca mamaba con coraje, usando sus dientes para arañar mi glande, dando el mensaje de que si bien estaba disfrutando de aquella sesión, prefería que mi verga y mi semen fuesen sólo para ella. Disfrutamos así un buen rato, los jugos de Irene escurriendo por mi barba y la saliva de Blanca empapando mi verga. Fue entonces ...