1. Por fin cumplí mi sueño: Un trío con mi novia y mi prima Blanca


    Fecha: 19/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Donner1417, Fuente: CuentoRelatos

    ... que Blanca se sacó mi verga de la boca y decidió montarse en ella. Entré en pánico; no esperaba una buena reacción por parte de Irene, pero pareció ni siquiera notarlo, siguió con su coño en mi cara. Entrar en Blanca siempre era una delicia y me cabalgó con furia y pasión.
    
    El vino y la confusión me hicieron retrasar las sensaciones, estaba seguro de que sin importar lo que pasara, sería capaz de complacer a ambas mujeres. Blanca me cogió durante un buen rato y yo complací a mi mujer de igual forma hasta que los celos y la calentura hicieron que Irene alejara su vagina de mi cara y de un empujón se deshiciera de Blanca. Me incorporó de un jalón, acostándose en el sillón y me atrajo hacia ella para que la penetrara de misionero. Comencé a bombear dentro de ella, loco de placer y lujuria.
    
    —Dámela, mi amor, dame toda tu verga al natural, como nos gusta —gritaba Irene con exageración. Su propósito era establecer que en realidad mi verga le pertenecía a ella. Pensé que Blanca montaría en cólera pero cuando alcé la mirada vi que se había acomodado en el otro sillón y me masturbaba con furia ante la visión de su primo, y amor de su vida, penetrando a otra mujer sin condón.
    
    Noté las contracciones de Irene y supe que se iba a venir, decidí que ya era bastante tiempo y concentré mis sentidos alrededor de nuestros cuerpos, listos para eyacular dentro de mi novia y frente a mi prima.
    
    —Échamelos adentro, Enrique, donde van mi amor —gimió Irene y me rodeó con brazos y ...
    ... piernas. Aun de haber querido, me habría resultado imposible salir de esa situación. Eyaculé con fuerza en la vagina de Irene pero haciendo contacto visual con mi prima Blanca que también se venía en ese momento. Los tres nos quedamos relajados y yo la saqué hasta que estuvo flácida. Nos quedamos en silencio y sólo atiné a servir tres copas.
    
    Nos sentamos desnudos y en silencio. Fue Blanca quien habló.
    
    —Salud por la familia y por el amor —dijo con lujuria y algo de rencor en la voz.
    
    Ambas mujeres se sentaron junto a mí y recostaron sus cuerpos desnudos en mi pecho. La sala olía a sexo: a semen, fluidos y sudor. Al poco rato la respiración de Irene se volvió pesada: se había quedado dormida después de una buena cogida como era su costumbre. Blanca también lo notó. Recosté con suavidad a Irene en el sillón y puse mi atención en Blanca. Me puse de pie, con la verga de nuevo erecta y le tendí la mano para que se incorporara. La coloqué en cuatro sobre el otro sillón y sin avisarle la penetré. Seguía húmeda. Cogimos en silencio hasta que me vacié en ella. A pesar de la sesión anterior, expulsé una buena cantidad de semen en su vagina.
    
    —Esto no se ha acabado, cabrón, acuérdate que te puedes coger todo lo que quieras a esta putita, pero te vas a casar conmigo —sentenció Blanca dándome un beso en los labios.
    
    Desperté con ternura a Irene y los tres subimos al cuarto, para dormir. Descansamos desnudos, cada mujer a mi lado.
    
    Al día siguiente nos despertamos para ir a la ...
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