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Órbita privada
Fecha: 20/07/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Elena VH, Fuente: TodoRelatos
... se llenara con el peso de sus miradas— …crear las nuestras. La frase quedó suspendida en el aire como el resto de ellos. Daichi se inclinó hacia adelante, intrigado. —En mi país, diríamos que esa es una propuesta peligrosa. Lara se acercó flotando hasta él, tan despacio que casi parecía una coreografía. —En el mío, diríamos que es una propuesta inevitable. Durante unos segundos, ninguno habló. La tensión era tan palpable como el metal frío de las paredes. Ethan se levantó y, sin apartar la vista de Lara, apagó las luces principales. Solo quedó la luz tenue del planeta proyectándose por la ventana panorámica, bañándolos en un rojo suave. Daichi giró su asiento para verla mejor. —Cuatro años es mucho tiempo… —murmuró. —Exacto —dijo Lara, y su voz sonó como si acabara de cerrar un trato. La pantalla seguía encendida, mostrando el menú de vídeos. Lara eligió uno al azar, pero nadie parecía realmente interesado en la historia que aparecía. Era solo un catalizador. Ethan y Daichi intercambiaron una mirada cómplice que nunca antes se habían permitido. Ella se colocó entre ambos, flotando a medio metro, sintiendo que el aire se había vuelto más denso. —Podemos empezar por mirar… —dijo— y ver a dónde nos lleva. En la ingravidez, cada movimiento era lento, calculado, inevitable. Y Marte, allá afuera, seguía girando, testigo silencioso de un nuevo tipo de misión. La estación Aurelia-7 flotaba silenciosa sobre el horizonte marciano. El planeta, ...
... un disco inmenso y rojo, se extendía más allá de la ventana panorámica de la Sala 4. Lara se dejó caer sobre uno de los asientos, dejándose girar lentamente, mientras observaba a sus dos compañeros. Ethan, norteamericano, alto y de hombros anchos, repasaba unos informes en su tableta. Daichi, japonés, concentrado y meticuloso, ajustaba la ventilación de la sala. Llevaban ya nueve meses en la misión. Lo que debía haber sido un viaje de una semana había cambiado de rumbo tras una avería crítica en el motor de retorno. La agencia espacial Helios les había confirmado: rescate en cuatro años. Tenían todo lo necesario para sobrevivir… pero la soledad era otra cosa. —Podríamos dejar de fingir que todo es solo trabajo —rompió el silencio Lara, su acento español arrastrando las palabras. Ethan levantó la vista. —¿Estás sugiriendo que busquemos nuevos… pasatiempos? —Digamos que quiero algo más que ver las mismas películas una y otra vez —respondió ella, flotando hasta la pantalla central y encendiéndola. El menú de vídeos privados apareció, una colección de material pornográfico incluido “por salud mental de la tripulación”. —Son todas iguales. Diseñadas para ellos —dijo señalando a Ethan y Daichi—. Y cero imaginación para nosotras. Se rieron los tres. Habían hablado tantas veces de la vida sexual que habían dejado atrás que ya no había vergüenza. La conversación se deslizó, entre sorbos de vino reciclado, hacia fantasías nunca cumplidas. Ethan confesó que, aunque ...