1. Mi novia y yo llevamos casi 2 años de relación, todo este tiempo el se


    Fecha: 20/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Afortunadamente, una amiga que había trabajado conmigo ahí me contó que en su nuevo trabajo estaban buscando personal. Era una oportunidad mucho mejor, con mejores prestaciones. Sin pensarlo, envié mi solicitud y CV, y pronto me dirigía a la entrevista.
    
    Ahí la conocí. Vamos a llamarla Rosa para este relato. Era una mujer morena claro, madura, en sus cuarentas, alta, de unos 1.70 m, con cabello negro y un cuerpo curvilíneo, no con mucha boobie, pero con un trasero espectacular. Era el tipo de mujer que se mueve en una camionetota y siempre va impecable. Para mí, una mujer inteligente, mayor y que huele delicioso es mi mayor debilidad, y Rosa cumplía todos esos requisitos.
    
    Empecé a trabajar allí y me encantaba el trabajo no solo porque quedaba cerca de mi casa, sino porque rápidamente me llevé muy bien con Rosa y me gané la confianza de los demás gracias a mi buen desempeño. Con Rosa, nuestra relación evolucionó a una amistad cercana. Nos llevábamos bien, éramos juguetones, pero siempre con respeto. Eso fue así hasta que un día, cuando subimos al cuarto del servidor para reiniciar el sistema, mientras me explicaba algo, no pude aguantar más y la besé.
    
    Ella se quedó congelada. No dijo nada, simplemente salió del cuarto. En ese momento pensé que ese sería mi último día de trabajo. Todo el día la sentí distante, así que al final de la jornada, esperé a que todos se fueran y me acerqué a disculparme. Le dije que si se sentía incómoda, yo me iría, que había cruzado la ...
    ... línea del respeto.
    
    Ella me miró y me dijo que yo era muy joven, pero que en lugar de sentirse ofendida, se había sentido halagada y confundida a la vez, sobre todo porque éramos compañeros y había una diferencia de edad considerable. Me aseguró que no había problema y que todo continuaría como antes.
    
    Sin embargo, comencé a notar que me miraba de una manera diferente, aunque rápidamente apartaba la mirada cuando la cachaba. Esto me dio confianza para provocarla. De vez en cuando me aseguraba de que, al pasar cerca de ella, mi erección fuera evidente, sobre todo porque usaba pantalones de vestir ajustados.
    
    Lamentablemente, un día me peleé con la dueña y me dieron de baja. El día que fui a firmar mi renuncia, subí a la oficina principal, donde Rosa me entregó mis papeles. Mientras nos despedíamos, la abracé con verdadera tristeza porque era mi amiga y me dolía irme. Fue en ese abrazo cuando sentí su mano en mi bulto. Lo apretó con firmeza y empezó a sobarlo lentamente. Me quedé impactado, y justo después nos dimos un beso que fue tan intenso como inesperado.
    
    No pasó nada más ese día y me fui a casa con la cabeza dando vueltas. Unos días después, vi que había desaparecido de Facebook y que había cambiado su número. Pensé que estaba molesta conmigo, que quizás por eso me estaba ghosteando.
    
    Un día, después de un tiempo sin saber de ella, entré a Facebook y vi que había cambiado su foto de perfil. No me había eliminado, simplemente había cerrado su cuenta. No lo pensé dos ...
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