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Mi novia y yo llevamos casi 2 años de relación, todo este tiempo el se
Fecha: 20/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... veces y le escribí para saludarla. No me contestó al instante, pero lo hizo más tarde. Yo realmente quería saber cómo estaba, así que le propuse que nos viéramos para comer. Su respuesta fue tan directa como inesperada: – ¿A comer o a comernos? Me quedé helado. Mi pulso se aceleró al leer sus palabras. Le respondí que si me lo permitía, podríamos hacer ambas cosas. – Tengo más de 40 años, a esta edad ya no nos andamos con rodeos, me dijo, y entonces me envió una foto en ropa interior. No podía creer lo que estaba pasando. Acordamos vernos en un hotel con temática sexual. Un día antes, me quedé hasta tarde en el trabajo, asegurándome de que nada me impidiera llegar a tiempo al día siguiente. Llegó el momento. Pasé por una farmacia para comprar un cepillo de dientes, condones, halls negros, y me dirigí al hotel. Al llegar, pedí una habitación y subí. Le escribí, pero no me llegaban sus mensajes, lo que me puso nervioso. Pensé que quizás no llegaría. Me metí a la ducha para relajarme y estar presentable. Justo cuando salí, me escribió diciendo que estaba cerca. Los nervios me invadieron. ¿De verdad este mujerón, que había sido parte de mis fantasías, estaba a punto de ser mía? El timbre de la puerta sonó. Me acerqué al ojo de la puerta y la vi. Abrí, y ahí estaba, radiante. Había bajado mucho de peso y lucía espectacular en su conjunto floral. Entró, nos sentamos en la cama y comenzó a contarme lo que había pasado en su vida desde la última vez que nos ...
... vimos. Mientras hablaba, mis manos empezaron a acariciar sus brazos, su espalda, y juguetear suavemente detrás de sus orejas. En un momento, dejó de hablar. El ambiente se llenó de tensión. Se levantó lentamente, soltó los tirantes de su conjunto y lo dejó caer. Debajo llevaba ropa interior muy sexy color amarillo que nunca olvidaré. Por fin tenía ese culo perfecto en tanga frente a mí, y no era un sueño. Me levanté, me quité la camisa y el pantalón, quedando solo en boxers. La atmósfera estaba cargada de energía, así que le dije: —Sígueme platicando mientras te hago un masaje. Ella se acomodó boca abajo, y mientras comenzaba a presionar suavemente sus hombros, noté cómo su voz se desvanecía poco a poco. En ese momento, mi atención se desvió; estaba completamente concentrado en acariciar su piel morena, que olía delicioso. No pude resistir más. Con un movimiento rápido, le bajé la tanga y mis dedos se deslizaron por su suave piel. Mi lengua exploró cada rincón, lamiendo su vagina y su ano con fervor. Era increíble pensar que estaba chupando el culo de mi jefa. Ella me agarró de la cabeza y tiró de mi cabello, un gesto que encendió mi deseo aún más. Cuando la voltee, su chocho se veía recién rasurado, desafiando los 40 años que decía tener. Le quité el sostén y sus ricas tetas saltaron a la vista, una verdadera delicia ante mis ojos. Decidí darle la vuelta otra vez y la coloqué en cuatro. Me puse un condón y empecé a penetrarla con fuerza, disfrutando cada ...