1. De amigos a novios


    Fecha: 21/07/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: crusnik2, Fuente: CuentoRelatos

    ... tomé de las caderas y la besé arrinconándola contra la pared mientras movía mi pelvis.
    
    Llevaba una bata blanca. Le quité el cinturón y contemplé su cuerpo desnudo. Sus tetas de pezones marrones, aureolas redondas y pezones respingones. Su estómago era suave y su coño estaba poblado con vello de color castaño.
    
    Ella gemía y su respiración se hizo intensa. Al intentar meter mi pene vi en su cara una expresión de dolor. Me disculpé y vi que no estaba lo suficientemente mojada.
    
    Me arrodillé colocando su cabeza entre las piernas. Ella trató de apartarme.
    
    Carolina: ¡Alto! ¡Está sucio!
    
    – Solo quiero hacerte feliz.
    
    Metí mi lengua entre su entrepierna. Su coño se empezó a humedecer y sus gemidos se hicieron más fuertes. Sus manos que en el primer momento me empujaban hacia afuera, ahora hacían lo contrario. Jalaba mi cabello para atraer mi cabeza hacia su coño. Yo solo podía coger tus tetas sintiendo sus pezones erectos.
    
    Después de cinco minutos de darle placer ella se corrió en mi boca. Me levanté, la volteé inclinándola un poco. Tomándola de su hermoso culo se la metí en la posición de “pollito tomando agua”.
    
    Ella ya no se resistía solo bufaba y gemía fuerte al ritmo de mis arremetidas. Con una mano sobaba su clítoris. El agua de la ducha caída en nuestros cuerpos. Ella se cogía de las llaves para no caerse y yo la halaba del cabello para tener mejor fricción.
    
    Así hasta terminar echando mi semen sobre su glúteo.
    
    Ella solo volteó su cabeza y me ...
    ... besó.
    
    Carolina: ¡Me has hecho muy feliz, amor! ¡Nunca había sentido tanto placer!
    
    Solo la cogí en mis brazos y me la cargué hasta mi cama. Con paciencia y sin prisas besé todo su cuerpo. Tratando de memorizar el olor y la suavidad de su piel.
    
    Carolina: ¡Métemela amor! ¡Me haces muy feliz!
    
    Yo: Sí, mi vida.
    
    – No quiero que esto termine nunca.
    
    Le abrí las piernas y en la posición del misionero se la empecé a meter. Ella gemía y se retorcía sintiendo el placer de mis embestidas. Traté de mover mi pelvis en forma circular para que su vagina para que sintiera mi pene en toda su vagina. Cuando ya estaba a punto de terminar se lo hice saber.
    
    Carolina puso los ojos en blanco y con una expresión de placer movía las caderas para sentir más placer.
    
    Yo: ¿Dónde quieres que te eche mi leche?
    
    Carolina: ¡Termina afuera!
    
    El semen cayó sobre su estómago y sus tetas. Se veía hermosa, tan radiante y salvaje.
    
    Solo me besó e hizo que mi pene ya morcillón se metiera en su vagina. Caímos rendidos sin separarnos.
    
    Luego de un rato nos levantamos. Así desnudos como estábamos.
    
    Carolina: ¡Vamos a almorzar! Te voy a preparar algo.
    
    Mientras cocinaba yo me agaché para besar sus nalgas y poco a poco fui metiendo mi lengua en la entrada de su coño. Ella cerró los ojos y se dejó llevar, mientras trataba de picar las verduras.
    
    – ¡Ya amor! Así no vamos a terminar nunca de cocinar.
    
    Mientras la comida estaba hirviendo en la olla a fuego muy lento nos sentamos en el sillón ...