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Follada salvaje con un pastor
Fecha: 22/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: isa, Fuente: CuentoRelatos
... cubrir un poco mis muslos desnudos. –La mochila, acerté a decir para romper el hielo El hombre no dijo nada excepto ese murmullo como visceral, cogí la mochila y me metí en el cuarto todo lo deprisa que pude, cerré la puerta, me tumbé en la cama y al instante me quedé dormida. Un ruido, un ¡plam! Me despertó. Mi marido seguía profundamente dormido, le di un codazo, pero ni por esas, me dirigí de nuevo a la puerta y volví a entreabrirla ver a que se debía ese ruido, la puerta exterior estaba abierta y por el viento, golpeaba haciendo ese ruido, fui a cerrarla, pero antes eché un vistazo en el exterior, en el pequeño establo de al lado había luz. ¿Qué demonios debía estar haciendo a esas horas? Me acerqué hasta una de las minúsculas ventanas del establo, me asome, el pastor estaba justo ahí, tan cerca que pensé que me habría visto pero no fue así, la diferencia luz-oscuridad me protegía. El hombre desatándose la cuerda que llevaba por cinturón se bajó los pantalones dejando a la vista su pene. Mis ojos se abrieron como platos era una polla enorme, dejando normal a la polla de un negro dotado y ni que contar de esas mini pollas de América y Asía. Era larga, gruesa y a pesar de ello se podía apreciar que era muy dura, se masturbo durante un momento hasta que un relámpago hizo que el hombre se girara hacia mi ventana, me agache de inmediato y un segundo después volví a mirar, me tranquilizo ver que él seguía con su faena, decidí volver a la casa para ...
... no ser descubierta. Me metí en la cama y me quede dormida, creo que soñando con la escena que acaba de ver, por la mañana, mi marido, ya despierto y vestido me zarandeaba. –Cariño, ya voy yo hasta el coche en cuanto lo saquen de la zanja te recojo así no hace falta que te pegues tú también la caminata, –me dio un beso en la frente y se marchó. Tras dar un par de vueltas en la cama y no poder volver a conciliar el sueño, me levanté, volví a recoger la ropa que mi marido había vuelto a dejar desperdigada alrededor de la mochila. Será posible siempre lo deja igual, es un desastre. –pensé. Entonces la vi, era una de mis mini faldas, de las más cortitas, vaya creí que estaba en las maletas del coche, la iba a guardar cuando se me ocurrió una idea para divertirme un rato con el pueblerino, me desnude por completo y me puse la mini, me quedaba de infarto y más con los pechos desnudos, acaricie mis piernas desde las rodillas hasta los muslos, notando lo suaves que son luego me di un palmadita en el culito que firme lo tienes, me dije, y por último apreté mis pechos tirado de mis pezones, redondos, grandes, perfectos. Como era lógico no llevaba nada en esa mochila a conjunto con esa mini así que tras mucho mirar y dudar, me puse lo que creí sería más sexy, una camiseta interior blanca de tirantes de mi marido. Cuando salí, el pastor estaba haciéndose el desayuno de espaldas a mi de forma que no me vio, me acerque a la puerta principal y la abrí, la tormenta había ...