1. Japón nos cambió la vida


    Fecha: 22/07/2026, Categorías: Incesto Autor: tranque, Fuente: CuentoRelatos

    ... podía creer, me ofrecía el culo para que se lo enfríe soplando, como las velas de una torta de cumpleaños. No insistió mucho, ya me había arrodillado y estaba con la cara separada a unos centímetros de su culo. Tenía una imagen espectacular, nunca imagine estar en esa posición. Mi madre es flaca tiene una cintura muy angosta, pero tiene un culo grande, ella lo sabe y cualquiera que la ve también, es imposible ocultarlo, un culo en forma de gota, que sobresale con cualquier ropa que lleva, siempre se lo mire, al igual que cualquier hombre en el mundo lo haría y a ella parecía que también le gustaba lucirlo, cada vez que podía con alguna ropa ajustada. Alguna vez la vi en ropa interior pero no paso a mayores, nunca la vi desnuda, hasta ese día.
    
    No imagine que se depilaba por completo, podía ver los labios vaginales sobresaliendo brillosos por el agua y su rosado ano también húmedo. Mientras le soplaba el ano, ella sentía alivio y me lo agradecía, cuando tomaba aire por la nariz para soplar, podía sentir un olor especial que me atraía, una especie de perfume indefinido, era un elíxir de otro mundo. Mientras soplaba podía ver el ano latiendo, con cada latido apenas se abría un poco, algo impresionante.
    
    No sé cuánto tiempo pasó, creo que fue un minuto o dos en los que sople, hasta que se levantó de la posición y se volvió a vestir.
    
    Andrea: Gracias Franco, me arde menos, pero creo que me queme porque siento calor todavía
    
    Franco: ¿Te compro algo para las ...
    ... quemaduras?
    
    Andrea: Bueno, pregunta en alguna farmacia, mientras me voy a dar una ducha con agua fría a ver si me calma.
    
    Franco: Voy a preguntarle a mi amigo y vuelvo.
    
    Sali en busca de mi amigo y no podía creer lo que me había pasado, no me podía sacar de la cabeza la imagen de ese culo. Me encuentro con Hiroki y le pregunto si conocía alguna farmacia donde comprar algo para las quemaduras, no le dije donde, ni como se había quemado mi madre, pero su respuesta fue contundente, me dijo que era imposible que me vendan algo sin prescripción médica. Le explique que sólo teníamos un seguro médico, que no cubría una consulta y tampoco teníamos mucho dinero como para ir a una clínica privada. Se puso a pensar y me dio una solución poco ortodoxa, me pasó la dirección de un médico de la zona, no cobraba mucho y lo principal que no hacía muchas preguntas, él sospechaba que trabajaba para el bajo mundo y aunque no tenía un trato muy amistoso, siempre recetaba algo para comprar en una farmacia conocida del médico. Hiroki me dijo que el médico solo hablaba en japones y no le gustaban los gaijin o sea los extranjeros, los trataba con desprecio, pero los atendía. Me aclaro que si me preguntaba no le diga que era su hijo, que le diga que son pareja.
    
    Regreso a apartamento y encuentro a Andrea recostada sobre la cama.
    
    Franco: ¿Te encuentras mejor?
    
    Andrea: Todavía me quema. ¿Pudiste conseguir una farmacia?
    
    Le explico lo que me dijo Hiroki y la alternativa que me propuso. Estaba en ella ...
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