1. Una pajita deliciosa


    Fecha: 22/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Marco, Fuente: TodoRelatos

    ... respondería mi madre con cara obscena - Tú has comido mi coño y yo voy a comerte la polla.
    
    Se incorporaría levemente, tiraría del pellejo hacia abajo y vería mi capullo justo frente a su cara, con el glande muy rosado y las venas muy hinchadas.
    
    -Uffff. ¡Por Dios! Hijo mío, la tienes durísima. – exclamaría sorprendida -
    
    Lo rodearía con los labios y comenzaría a dar lametones al capullo y a amasarme los huevos con la mano.
    
    -Chupa, mami, chupa. – diría yo sujetando su cabeza –
    
    Su boca se tragaría mi verga y me miraría con carita de viciosa, sacando la puntita de la lengua y relamiendo el glande con ella.
    
    Eso me pondría como una moto y tiraría del pelo con fuerza para metérsela entera en la boca, que me chupase la polla a mí como se la había chupado a Benja.
    
    -Ummm. Chupa, chupa. – pediría al ver lo bien que lo hacía –
    
    Las babas saldrían de sus labios de forma sensual, en pequeños hilillos brillantes que caerían por el tronco hasta llegar a mis huevos.
    
    Recordé a Borja diciendo β€œcomo chupa la puta”, y sin darme cuenta pensé que me impulsaba hacia delante, metiéndola toda hasta dentro, golpeando con el glande la garganta de mi madre.
    
    -Chupa, Puta, chupa. – diría yo sin quererlo -
    
    Mi madre levantaría la cabeza, y sin dejar de chuparme la polla, me diría sonriendo.
    
    -Me pones muy perra cuando me dices esas cosas tan bonitas.
    
    -Chúpamela como a Benja. – respondería yo tirándola con fuerza del pelo –
    
    Y ella bajaría la cabeza obediente, chupando ...
    ... mi polla con un sube y baja continuo y sin dejar de mamar ni tan siquiera un milímetro.
    
    Abrí un instante los ojos y comprobé que mi amigo dormía. Siii, iba a continuar con la paja mientras soñaba que seguía follando la boca a mi madre.
    
    -Fóllame la boquita, cariño. – diría ella al ver como la tiraba del pelo -
    
    Y sin esperar un segundo, yo empujaría mi polla hacia dentro, metiéndosela toda entera y golpeando su barbilla con mis huevos.
    
    -Ummmm. ¡Cómo me gusta que me folles la boca! – gemiría amasándolos con ternura – Ufff. Mi bebé tiene una polla estupenda, dura, gruesa y repletita de leche que vas a echarme en la boca.
    
    Mi madre la sacaría una y otra vez de su boca, sacudiéndola con la mano y apretándola con los labios, dándome placer hasta que mi polla se tensara y el capullo se corriera dentro.
    
    -Ummmm. Qué deliciosa cremita. – diría mi madre con la boquita repleta de esperma –
    
    -Chupa, mamá, chupa. – respondería yo obligándola a mamar sujetándola por el pelo –
    
    -Claro, mi vida. Dame toda tu leche. – contestaría ella enormemente contenta – Dámela toda que yo me la trago.
    
    Y pasaría la lengua por toda la verga, recogiendo cada gota de semen que salía del capullo y resbalaba por el tallo.
    
    -Ummmm. Es la mejor que he probado en mi vida, cariño. – afirmaría relamiéndose los labios –
    
    Entonces yo empujaría su cabeza para que la llevase hacia abajo, metiéndola entre mis piernas para que me chupase los huevos.
    
    -Límpiamelos, mami. – la ordenaría sin soltar ...