1. La sesión


    Fecha: 22/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: SumisoCasado, Fuente: CuentoRelatos

    Hacía mucho que hablaba con una dama, solo habíamos tomado un café, pero de cierta forma había confianza.
    
    Ella no quería tener un sumiso, ya tenía uno, pero si quería alguien con quien sesionar cada tanto. Y luego de mucho tiempo en la banca se me dio la oportunidad y claro que no iba a desaprovecharla.
    
    Arreglamos límites y nos encontramos en un café, para charlar un rato, luego ella decidiría como seguía la cosa. Eso si debía llevar puesta una jaula, un plug con vibro y cederle el control para que ella lo manejara durante la charla. Sabía que yo tenía ese juguete y quería divertirse un poco.
    
    Nos encontramos, pedimos algo y mientras charlábamos distendidamente comenzó a manejar su nuevo “chiche”.
    
    De la nada el vibro comenzó a moverse dentro de mí, sentía que el ruido se escuchaba a dos cuadras de distancia, y que todas las miradas del discreto bar iban hacia mi persona.
    
    Jugaba como un nene, y me encantaba ver como disfrutaba y se reía, eso terminó de relajarme y me entregué a su juego.
    
    El vibro se sentía por momentos intenso, no me dejaba pensar con claridad y llevar el hilo de la conversación era todo un desafío. Las risas iban y venían y el café se ponía muy divertido.
    
    Con una hermosa sonrisa en su cara me ordenó pagar la cuenta, y prepararme porque iba a ser sesionado. Estaba feliz, lleno de ganas y claro de miedos.
    
    Fuimos a un telo, sin más me ordenó desnudarme delante de ella, quedé solo con mi jaula y plug.
    
    Me recorrió con sus uñas y se hizo ...
    ... sentir, se puso frente a mí, y jugó con mis pezones, pellizcó, mordió, me puso unas trabajas, ajustadas por demás. Y comenzó a someter mi cuerpo a sus deseos.
    
    Se dio cuenta que desde que puso esas pinzas mi postura corporal cambió. Comenzaba a entregarme a la dama, que ahora alternaba su juego tocando jaula y pinzas, me quejaba, pero a la vez lo disfrutaba, era un dolor sutil, que de a poco iba sacando lo más puta que hay en mí.
    
    Ató mis manos por detrás de la espalda, me llevó hasta una mesa apoyó mi pecho en ella, y con un sutil golpe en mis tobillos hizo que separara mis piernas.
    
    Puso algo de música, y al oído me dijo, ese culo está demasiado blanco y muero por colorearlo, te quiero calladito y complaciente para con tu dueña.
    
    Tomo su celular, volvió a prender el vibro que tenía en mi interior y lo puso a full y ahí lo dejó, se sentía y mucho.
    
    Se posicionó detrás de mí y comenzó a nalguearme con sus manos. Era relativamente suave pero continuo, para cuando terminó sentía fuego en mis nalgas, no dolía, pero ardía y quemaba.
    
    Sus uñas volvieron a hacerse dueñas de mi espalda, mientas rogaba que retirara las pinzas que a esa altura se tornaban realmente dolorosas.
    
    Lo hizo y grité, grité fuerte, la sangre volvió a correr por mis pezones, todo se sentía demasiado y ni siquiera podía apretarlos con mis manos para acompañar el dolor.
    
    Por el espejo veía a mi sádica compañera de juegos, disfrutando de mis quejidos y dolores. Me dio unos segundos, y dejo sus 5 ...
«123»