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La sesión
Fecha: 22/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: SumisoCasado, Fuente: CuentoRelatos
... dedos bien marcados en una de mis nalgas, no me dio tiempo a nada y aplicó igual tratamiento a mi otra nalga. Fue subiendo la intensidad hasta que me sacó el primer grito, paró y al oído me dijo, no tienes una idea de lo que me calienta escucharte chillar, me hiciste mojar toda putita, ¿seguimos?, si señora respondí, sabiendo que iba a seguir subiendo la intensidad. Fue hasta su bolso y sacó varios elementos que puso sobre la mesa, tomó una palmeta. Solo atiné a apoyar la cabeza contra la mesa, apretar mis manos y mis nalgas. Ese vibro ahora se sentía como nunca, y su palmeta volvió a sacarme otro grito. Y una serie de maldiciones que luego debería pagar. Se tomó su tiempo, tomo el celular y comenzó a jugar de nuevo con su chiche, lo apagaba, encendía y ponía diferentes ritmos, yo solo podía pensar en el ardor de mi nalga derecha. Cuando me relajé y descuidé la dama emparejó mis nalgas, volví a gritar. Ella sabía perfectamente como hacerse sentir, lo hacía sin violencia, de forma relajada, subiendo la intensidad de a poco, disfrutando de cada pequeño paso. Entre tanda y tanda apretaba fuerte mis nalgas, haciéndome sentir sus manos. Dejó sobre la mesa la palmeta, me incorporó y llevó hasta la cama, me arrodilló al borde y ante mi atenta mirara retiró su bombacha, ven ordenó, ahora te toca trabajar. No hizo falta que dijera más, comencé a besar sus piernas, pero necesitaba mis manos, pedido al que ella no accedió. Seguí con mi boca, y cuando llegué a su ...
... entrepierna estaba realmente empapada, era evidente que estaba disfrutando de lo que hacía. Fui delicado y suave, roce cada parte de entrepierna, luego lamí y besé. No tardó demasiado tiempo en explotar en mi boca. Era increíble sentirla latir en mi lengua, le di unos segundos y volví a mis quehaceres más suave que antes, se retorcía y gemía hermoso, me tomaba de la cabeza y hundía en su intimidad, a duras penas me dejaba respirar. Estuve ahí hasta que se sintió satisfecha, y simplemente me retiró. Quedé arrodillado al pie da la cama, con la mandíbula dolorida y las rodillas a la miseria. Me ayudó a reincorporarme, ya que con las manos atadas se me complicaba, me dio un beso, soltó mis brazos y ordenó ponerme en cuatro sobre la cama. Te comportaste bien, es hora de tu premio dijo, mientras tomaba un dildo que me ordenó comprar y lo montaba en su strap. Se subió a la cama, lubricó todo y se puso sobre mí. Era hermoso sentir sus pechos en mi espalda, me calentaba mucho y me hizo recordar que tenía una jaula puesta. Al oído me dijo, “hoy voy a ser suave, pero la próxima vez te voy a coger, voy a ir preparando el terreno para que estés lista”. Mientras hablaba sentía como el dildo se hacía lugar dentro de mí. Venció mi esfínter y gemí, en la misma posición y hablándome suave al odio sentenció, pero mira lo caliente que estás, que apenas te penetré y ya estás gozando. No sentía vergüenza, necesitaba sentir placer, la dama siguió hasta que sus caderas chocaron con mis ...